1. Coliflor blanca
El brócoli blanco, también conocido como brócoli blanco, es una rica fuente de vitamina K, folato y fibra, y también contiene compuestos antioxidantes y antiinflamatorios buenos para los riñones.
En 62 g de coliflor blanca hervida sin añadir sal, hay aproximadamente 9,3 mg de sodio, 88 mg de potasio, 20 mg de fósforo y 1 g de proteína.
2. Arándanos
Los arándanos son ricos en antioxidantes antocianinas, que ayudan a proteger el cuerpo del riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y otras enfermedades. Esta es también una fruta con bajo contenido de sodio, potasio y fósforo, adecuada para la dieta de las personas con enfermedad renal.
Una taza de arándanos frescos, equivalente a 148 g, proporciona 1,5 mg de sodio, 114 mg de potasio, 18 mg de fósforo y 1 g de proteína.
3. Pez gato (Pez vược)
El pescado chẽm, también conocido como pescado vược, es una fuente de proteínas de alta calidad y rica en omega-3, que apoya la salud cardiovascular y el cuerpo en general. Sin embargo, las personas con enfermedad renal deben comer con una dieta moderada para evitar ejercer presión sobre los riñones.
En 85 g de lubina cocida, contiene 74 mg de sodio, 279 mg de potasio, 211 mg de fósforo y 20 g de proteínas.
4. Uvas rojas
La uva roja es una rica fuente de flavonoides, antioxidantes que tienen el efecto de reducir la inflamación y proteger el sistema cardiovascular. Media taza de uva roja, unos 75 g, proporciona 1,5 mg de sodio, 144 mg de potasio, 15 mg de fósforo y 0,5 g de proteína, adecuado para la dieta de las personas con enfermedad renal.
5. Kieu mach
El trigo sarraceno es un grano integral rico en vitaminas B, magnesio, hierro y fibra, y al mismo tiempo no contiene gluten, adecuado para personas sensibles al gluten o con enfermedad celíaca.
Media taza de trigo sarraceno, unos 85 g, aporta 0,8 mg de sodio, 391 mg de potasio, 295 mg de fósforo y 11 g de proteína.
6. Aceite de oliva
El aceite de oliva es rico en vitamina E y grasas monoinsaturadas, no contiene fósforo, lo cual es muy bueno para los riñones. El ácido oleico en el aceite de oliva tiene propiedades antiinflamatorias y se mantiene estable a altas temperaturas, lo que hace que el aceite de oliva sea una opción ideal para cocinar. Una cucharada de aceite de oliva, de unos 14 g, contiene 0,3 mg de sodio, 0,1 mg de potasio, 0 mg de fósforo y 0 g de proteína.
Los alimentos anteriores son de referencia; los pacientes deben consultar a un médico o nutricionista para construir una dieta adecuada y segura para la salud renal.