Fácilmente magullado, heridas que tardan en sanar
El hígado juega un papel en la producción de proteínas necesarias para el proceso de coagulación sanguínea. Cuando esta función disminuye, el cuerpo es propenso a hematomas, incluso un ligero impacto o una pequeña herida tardan mucho tiempo en detener el sangrado y recuperarse. Esto puede ser un signo de trastorno de la coagulación sanguínea relacionado con el hígado, que no debe tomarse a la ligera.
Aparece un vaso sanguíneo en forma de "rede de araña".
Pequeños vasos sanguíneos rojos, que se extienden como telarañas, pueden aparecer en el cuello, la cara o el pecho. Este es un signo bastante común en personas con enfermedad hepática crónica. Si el número aumenta, especialmente en adultos, debe revisar la función hepática debido a trastornos endocrinos que pueden afectar el sistema vascular.
Piel amarilla, ojos amarillentos
Este es un signo bastante típico cuando la función hepática disminuye. Cuando el hígado no lo procesa bien, la bilirrubina se acumulará en la sangre y se depositará gradualmente en los tejidos, haciendo que la piel y las claras de los ojos se vuelvan amarillas. En las primeras etapas, esta manifestación puede ser bastante leve, solo un brillo amarillo pálido bajo la luz natural, por lo que es fácil pasarse por alto. Sin embargo, incluso si el nivel es leve, se debe examinar temprano para determinar la causa.
Piel oscura en las zonas de pliegues
La piel oscura en el cuello, las axilas o la ingle a menudo se confunde fácilmente con quemaduras solares o fricción. Sin embargo, si esta condición aparece rápidamente o se extiende, puede estar relacionada con trastornos metabólicos y función hepática. En ese caso, la formación de pigmentos se ve afectada, lo que hace que la piel oscura dure mucho tiempo y sea difícil de mejorar con productos tópicos.
Picazón prolongada de causa desconocida
Las personas con problemas hepáticos pueden sentir picazón, como si algo les picara debajo de la piel, pero no acompañada de erupción cutánea. Los medicamentos antialérgicos o las cremas no suelen dar resultados claros. La causa principal es que el flujo de bilis se ve obstaculizado, lo que hace que la sal de bilis se acumule debajo de la piel y cause picazón. Este síntoma suele ser más intenso por la noche, afectando el sueño.