Según los expertos, algunas ollas y sartenes de mala calidad pueden liberar metales pesados o compuestos químicos cuando se calientan a altas temperaturas.
El Dr. David Andrews, experto sénior de la organización ambiental Environmental Working Group (EE. UU.), dijo que la capa antiadherente contiene PFAS, también conocido como "químicos permanentes", que pueden propagarse cuando la superficie está rayada o sobrecalentada. "Los consumidores deben evitar calentar las sartenes antiadherentes cuando no tienen alimentos y reemplazarlas cuando la capa se desprende", recomendó.
Con una olla de aluminio barata, el riesgo de intoxicación por metales puede aumentar si se cocinan platos muy ácidos como sopa agria, tomates. Mientras tanto, las ollas de acero inoxidable 304 o 316 se consideran más seguras gracias a su buena resistencia a la corrosión. Sin embargo, el experto en materiales Michael T. Osterholm (EE. UU.) señala que se deben elegir productos de origen claro para evitar aleaciones mezcladas de mala calidad.
Las ollas de hierro fundido y las ollas de vidrio resistentes al calor también son opciones recomendadas por muchos expertos. El hierro fundido mantiene bien el calor, genera menos productos químicos sintéticos; el vidrio borosilicato no reacciona con los alimentos. Sin embargo, los usuarios deben usarlo correctamente para evitar grietas o óxido.
Los expertos aconsejan a los consumidores que prioricen los productos de marcas de renombre, que comprueben la certificación de seguridad y que eviten el uso de utensilios dañados. Elegir una olla adecuada no solo ayuda a que la comida sea más sabrosa, sino que también contribuye a proteger la salud a largo plazo de toda la familia.