En la cocina con tus padres.
Deje que los niños laven verduras, recojan verduras, mezclen ensaladas, hagan pasteles o preparen un plato sencillo. A través de esto, los niños aprenden a trabajar paso a paso, a usar herramientas seguras y a compartir el trabajo con sus seres queridos.
Hacer las tareas del hogar
Doblar la ropa, limpiar la mesa, organizar el rincón de estudio, regar las plantas o limpiar la habitación privada son cosas que los niños pueden hacer según su edad.
Las pequeñas tareas ayudan a los niños a formar el hábito de servirse a sí mismos y el sentido de responsabilidad con el espacio de vida común.
Practicar deportes
Andar en bicicleta, jugar al fútbol, bádminton, nadar o simplemente caminar con tus padres. Las actividades físicas ayudan a los niños a alejarse de la pantalla, aumentan el tiempo de actividad física y crean más oportunidades para que los padres hablen con sus hijos.
Leer libros con los niños
En lugar de solo pedirle a los niños que lean libros, los padres pueden leer juntos una historia y luego preguntarle a su hijo qué personaje le gusta, por qué el personaje actúa así o si es su hijo, qué elegirá.
Por lo tanto, una sesión de lectura también se convierte en un tiempo para practicar la capacidad de pensar y expresarse.
Jugar juegos que requieren reflexión
El ajedrez, el ajedrez chino, el rompecabezas, el lego, el rompecabezas o los juegos familiares ayudan a los niños a concentrarse, recordar, encontrar formas de resolver problemas y aprender a cumplir las reglas del juego.
Descubre la naturaleza
Un viaje corto, un picnic, cuidar los árboles en el jardín o observar los insectos también pueden convertirse en experiencias interesantes.
Los niños son observados, hacen preguntas y aprenden sobre el mundo que les rodea en lugar de simplemente recibir información a través de la pantalla.