Muchos padres hoy en día tienen la costumbre de sostener a sus hijos mientras deslizan el teléfono, amamantarlos pero los ojos todavía pegados a la pantalla, o aprovechar para ver mensajes mientras se acuestan. Este hábito parece inofensivo, pero los expertos advierten: El uso del teléfono al cuidar a los recién nacidos puede causar muchas consecuencias graves, tanto en seguridad como en desarrollo emocional.
Los bebés no pueden protegerse. Cualquier riesgo, por pequeño que sea, puede convertirse en un accidente en solo unos segundos.
Aumento del riesgo de accidentes e incidentes peligrosos
Cuando los padres se concentran en el teléfono, el reflejo de observación disminuye significativamente. En muchos casos, los niños se atragantan con leche, eructan, se asfixian, pero los adultos no lo detectan a tiempo. Incluso, con solo un deslizamiento de la mano mientras sostienen al niño, el riesgo de caída también es muy alto.
Lo aterrador es que los accidentes con bebés a menudo ocurren en un instante y las consecuencias pueden durar mucho tiempo.
Interrumpir la conexión entre padres e hijos
Los primeros meses de vida son la etapa dorada para formar un vínculo seguro. Los bebés necesitan los ojos, la voz, los rasgos faciales y la respuesta de los padres para sentirse amados.
Cuando los padres miran la pantalla en lugar de mirar a sus hijos, los niños carecerán de una interacción importante. A largo plazo, esto puede afectar la capacidad de comunicación y la emoción de los niños.
Impacto en el desarrollo del lenguaje y la cognición
Los bebés aprenden observando el medio ambiente y escuchando sus voces. Si los padres hablan poco, cantan pocas canciones de cuna, responden poco a las voces de sus hijos porque están ocupados viendo sus teléfonos, los niños perderán la fuente de estímulo del lenguaje natural.
Muchos estudios demuestran que la interacción directa juega un papel importante en el desarrollo cerebral en niños pequeños.
Crear malos hábitos para los propios padres
Los teléfonos fácilmente hacen que los padres se "enreden" en las redes sociales, perdiendo el control del tiempo. Poco a poco, la presencia al lado de los niños es solo una formalidad, mientras que la mente siempre está en otro lugar. Esto hace que cuidar a los niños sea más agotador y más fácil de irritar.
Los niños son más propensos a llorar y tienen más dificultades para dormir.
Los bebés son muy sensibles al estrés y a la falta de atención. Cuando los padres no responden a tiempo, los bebés lloran fácilmente, son difíciles de calmar y duermen intermitentemente. En particular, la luz de la pantalla nocturna también puede afectar el ambiente de sueño del bebé.
Los padres no necesitan dejar el teléfono por completo, pero necesitan establecer límites claros. Porque solo con unos pocos meses de vida cuidados adecuadamente, los niños tendrán una base emocional y se desarrollarán mejor que en toda la vida.