Equilibrio del pH de la orina
Beber suficiente agua ayuda a mantener el pH de la orina en un nivel estable, reduciendo así el riesgo de formación de cálculos renales.
Cuando el cuerpo está deshidratado, la orina se vuelve más espesa y más ácida, lo que provoca fácilmente irritación del tracto urinario y crea condiciones para que los cristales minerales se acumulen en cálculos. La suplementación de suficiente líquido ayuda a que la orina circule bien a través de los riñones, apoya la eliminación de desechos y limita la formación de cálculos de oxalato de calcio, así como de cálculos de ácido úrico.
Reducir las concentraciones de minerales que forman cálculos
Uno de los beneficios importantes de beber suficiente agua es diluir la orina, reduciendo así los niveles de minerales que pueden formar cálculos como calcio, oxalato y ácido úrico. Cuando la cantidad de orina es demasiado baja, estas sustancias alcanzan fácilmente un estado de saturación, cristalización y se unen para formar cálculos renales.
Mantener una ingesta de líquidos suficiente ayudará a aumentar el volumen de orina, evitar que los minerales se acumulen a altas concentraciones y reducir significativamente el riesgo de formación de cálculos. Esto se considera una de las medidas más sencillas pero efectivas para proteger la salud renal y prevenir los cálculos renales.