Ejercicio regular
Actividades como caminar, subir escaleras o correr crean la fuerza de impacto necesaria para mantener la solidez ósea. Estos movimientos ayudan a estimular el proceso de regeneración ósea, que se ralentiza con la edad. Incluso las actividades cortas pero regulares durante la semana pueden mejorar la densidad ósea.
Complementar el ejercicio de resistencia
Ejercicios como los sentadillas y los flexiones juegan un papel importante en la estimulación de la formación ósea y el mantenimiento de la densidad ósea. Cuando se combinan con una dieta rica en vitaminas, minerales y proteínas, el cuerpo se recuperará mejor y limitará la pérdida ósea con el tiempo.
Aplicar una dieta antiinflamatoria
Una dieta rica en antioxidantes, polifenoles y grasas saludables ayuda a reducir la inflamación crónica, un factor que puede promover la pérdida ósea. Alimentos como frutas, verduras, nueces, aceite de oliva y pescado graso no solo apoyan los huesos, sino que también son buenos para el sistema cardiovascular y el metabolismo.
Limitar el alcohol
Beber alcohol con regularidad puede obstaculizar el proceso de regeneración ósea y reducir la absorción de calcio. Limitar el alcohol es especialmente importante para las mujeres durante y después de la menopausia, cuando aumenta el riesgo de pérdida ósea y fracturas óseas.