Muchos padres creen que los niños solo necesitan ir al dentista cuando han crecido suficientes dientes o cuando aparece dolor. Sin embargo, los expertos dentales afirman que la base para la salud bucal de por vida se forma muy temprano, incluso desde los primeros dientes de leche.
Según la Dra. Jaineel Parekh, ortodoncista en Mumbai (India), el momento ideal para que un niño vaya a un examen dental por primera vez es antes de su primer cumpleaños o dentro de los seis meses posteriores a la aparición de su primer diente. En esta etapa, el examen dental no tiene como objetivo el tratamiento, sino centrarse en la prevención y guiar a los padres sobre cómo cuidar adecuadamente la salud bucal del niño.
En el examen temprano, el dentista revisará las encías, el desarrollo de la mandíbula y cómo crecen los dientes. Al mismo tiempo, los padres son guiados sobre hábitos básicos como limpiar las encías con una toalla suave después de amamantar, limpiar los dientes antes de dormir y evitar que los niños usen bebidas azucaradas por la noche. Estas sencillas medidas ayudan a reducir las bacterias y limitar el riesgo de caries temprana.
Cuando los niños comienzan a tener dientes, es necesario cepillarse los dientes dos veces al día con un cepillo suave y agua limpia. A partir de los dos años, los niños pueden usar una cantidad muy pequeña de pasta de dientes que contenga flúor bajo el consejo de un dentista. El flúor ayuda a fortalecer el esmalte dental y reducir el riesgo de caries, especialmente en los dientes de leche. En algunos casos, el dentista puede indicar la aplicación de barniz fluoride para aumentar la protección dental.
Además del primer examen dental, los exámenes periódicos también juegan un papel importante. Los expertos recomiendan que los niños consulten a un dentista aproximadamente cada seis meses. El seguimiento regular ayuda a los dentistas a detectar precozmente signos como manchas blancas en los dientes, caries en las primeras etapas, hábitos de chupar las manos, apretar los dientes o respirar con la boca, factores que pueden afectar las articulaciones mordientes y el desarrollo de la mandíbula más adelante.
Los exámenes dentales tempranos y regulares también ayudan a los niños a familiarizarse con el entorno dental, reduciendo así los sentimientos de miedo y ansiedad a medida que crecen. Cuando ir al dentista se convierte en un hábito familiar, los niños tienden a mantener una mejor higiene bucal a lo largo de su vida.
Además, la dieta también afecta directamente la salud bucal de los niños. Limitar los alimentos y bebidas azucaradas, evitar que los niños beban leche o refrescos antes de acostarse, y al mismo tiempo fomentar el consumo de agua filtrada son formas sencillas pero eficaces de prevenir las caries.
La Dra. Jaineel Parekh dijo que los niños que se someten a exámenes dentales antes de un año tienen una tasa de caries más baja y los costos de tratamiento bucal posterior también se reducen significativamente. Esto demuestra que la atención preventiva temprana no solo protege los dientes sino que también aporta beneficios a largo plazo para la salud general de los niños.