Muchas familias creen que se debe "estar en confinamiento posparto" completamente en casa y limitar la salida de los recién nacidos en el primer mes después del nacimiento. Sin embargo, según la Dra. Jennifer Shu, miembro de la Academia Americana de Pediatría (AAP), no hay evidencia médica que demuestre que un recién nacido sano deba permanecer en casa durante muchas semanas antes de que se le permita salir.
Según los expertos, lo importante no es salir, sino evitar el riesgo de exposición a fuentes de infección. El aire fresco y el cambio de entorno pueden beneficiar tanto a la madre como al bebé. En lugar de preocuparse por sacar a los niños, los padres deben centrarse en limitar el contacto de los niños con personas con signos de enfermedad y áreas con demasiada gente.
Para reducir el riesgo de infección, los padres deben evitar llevar a los niños a lugares concurridos en las primeras etapas de la vida. Cualquiera que quiera sostener o tocar a un niño debe lavarse bien las manos antes de entrar en contacto. Al mismo tiempo, debe limitar el contacto de los niños con personas que tienen gripe, fiebre o enfermedades infecciosas.
Cuando los niños crecen, los viajes cortos al aire libre también ayudan a los niños a explorar el mundo que les rodea a través de los colores, los sonidos y los olores. Esta es también una oportunidad para que los niños se familiaricen gradualmente con el entorno exterior.
Los expertos recomiendan que los padres elijan el momento en que el niño esté más cómodo para salir. Después de amamantar hasta saciarse y cambiarse los pañales limpios, es cuando el niño suele sentirse cómodo, llorar menos y puede dormir bien durante todo el viaje.
Además, también es muy necesario preparar todos los utensilios. Los padres deben llevar pañales, toallas húmedas, ropa de repuesto, biberones u otros artículos necesarios para tomar la iniciativa de actuar cuando sea necesario.
El clima también es un factor a tener en cuenta especialmente. Cuando hace frío, los niños deben vestirse lo suficientemente abrigados, cubriendo la cabeza, las manos y los pies. El principio general es vestir a los niños con el mismo número de capas de ropa que los adultos, y también se puede usar una manta delgada o una chaqueta para mantenerlos calientes si es necesario.
En los días calurosos, los padres deben dejar a los niños en un lugar sombreado, sacarlos a la luz temprano por la mañana y evitar la exposición directa a la luz solar durante mucho tiempo. Para los niños de edad recomendada, se puede usar protector solar adecuado y usar ropa delgada y transpirable para proteger la piel.
Además, los padres deben controlar las condiciones climáticas antes de cada viaje. Las temperaturas demasiado altas o demasiado bajas pueden afectar la salud de los recién nacidos. El tiempo al aire libre debe ajustarse para que coincida con la edad del niño y las condiciones climáticas del lugar de residencia.
Según los expertos en pediatría, solo si los niños están sanos, son cuidados adecuadamente y limitan el contacto con fuentes de infección, los padres pueden sacar a los niños temprano para disfrutar del aire fresco y ayudarles a adaptarse gradualmente al entorno de vida.