Muchos padres están preocupados cuando ven a bebés o niños pequeños girándose, girándose o moviéndose continuamente mientras duermen. Sin embargo, según los pediatras, esta es en su mayoría una manifestación normal en el proceso de desarrollo del niño.
La Dra. Madhavi Bharadwaj, pediatra de Lifetree Healthcare (India), dice que el sueño de los niños cambia significativamente después de unos 5-6 meses de edad. En esta etapa, los niños comienzan a formar ciclos de sueño más claros, que duran entre 45 y 60 minutos cada ciclo.
Al pasar de un ciclo de sueño a otro, los niños a menudo tienen movimientos ligeros o se despiertan brevemente. Algunos bebés necesitan ser consolados o amamantados para seguir durmiendo, mientras que muchos niños aprenden gradualmente a tranquilizarse.
Según los expertos, moverse mientras duerme también está relacionado con el desarrollo del cerebro. Cuando los niños aprenden nuevas habilidades como voltear, gatear o girar, el cerebro continúa procesando y fortaleciendo estos movimientos mientras duerme.
Además, movimientos como chuparse las manos, estirarse o cambiar de postura también ayudan a los niños a pasar entre etapas de sueño sin despertarse por completo.
El estómago vacío también es una causa común de que los niños no duerman tranquilos. Los bebés tienen estómago pequeño, por lo que a menudo se despiertan después de unas horas para amamantar. Por lo tanto, darse la vuelta o agitarse ligeramente por la noche es bastante común.
Los expertos también creen que el rápido desarrollo físico en los primeros meses de vida puede hacer que los niños se sientan más inquietos al dormir. El cuerpo y el sistema nervioso de los niños cambian continuamente para adaptarse al proceso de crecimiento.
Un estudio publicado en 2022 en el Journal of Pediatric Sleep Medicine mostró que alrededor del 65% de los niños de 6 a 12 meses de edad realizan movimientos regularmente mientras duermen. Los investigadores creen que esta es una actividad necesaria para el desarrollo de habilidades motoras y autoajustabilidad.
Para ayudar a los niños a dormir mejor, los expertos recomiendan que los padres mantengan hábitos de sueño regulares como ducharse con agua tibia, reducir la luz y crear un espacio tranquilo antes de acostarse. Los padres tampoco deben intervenir inmediatamente cuando los niños se mueven ligeramente para que tengan la oportunidad de aprender a volver a dormir por sí mismos.
Sin embargo, los padres deben llevar al niño al médico si tiene signos anormales como gritos prolongados, sudoración excesiva, convulsiones repetidas o trastornos del sueño que afectan la vida diurna.