En Ha Tinh, en 1 hora del primer día del Tet, las fuerzas funcionales inspeccionaron 471 vehículos y descubrieron a 3 conductores que violaban el nivel de alcohol en sangre.
Esta cifra, considerando el contexto del Tet, un momento que a menudo está asociado con fiestas, muestra un cambio claro en la conciencia y el comportamiento de los participantes en el tráfico.
En años anteriores, la situación de "todavía conducir después de beber alcohol y cerveza" fue una de las principales causas de accidentes de tráfico graves, especialmente durante las vacaciones y el Tet.
Por lo tanto, la prueba de alcoholemia desde la mañana del primer día del Tet tiene un significado muy claro, la ley se aplica continuamente, sin "zonas vacías" de tiempo.
Esto contribuye a eliminar la mentalidad subjetiva de que durante el Tet, las fuerzas funcionales relajarán las inspecciones.
Cuando la gente se da cuenta de que el manejo de las violaciones se lleva a cabo de manera justa y estricta, el cumplimiento voluntario se convertirá en una opción segura.
Los resultados muestran que solo unos pocos casos de infracciones en cientos de vehículos inspeccionados reflejan la eficacia del trabajo de propaganda y patrullaje de control.
Este no es solo el logro de las fuerzas funcionales, sino también el consenso de la comunidad en la construcción de la civilización del tráfico.
Este progreso también muestra que la gente ha tomado la iniciativa de elegir opciones más seguras, como usar taxis, vehículos tecnológicos, pedir a familiares que los lleven o no beber alcohol al conducir vehículos.
Cada ciudadano cumple activamente la ley en lugar de la mentalidad de confrontación, esa es una señal de una sociedad del estado de derecho que opera eficazmente.
Aunque la fuerte disminución en el número de infracciones es una señal alentadora, el objetivo final no se detiene solo en "reducir", sino que debe ser "sin más".
Porque, solo un conductor infractor puede causar consecuencias impredecibles para muchas familias, dejando consecuencias a largo plazo para la sociedad.
La civilización del tráfico no solo se manifiesta en el cumplimiento cuando hay un puesto de control, sino también en la conciencia voluntaria incluso cuando no hay fuerzas funcionales presentes.
El claro cambio durante el Tet de este año muestra la dirección correcta en la gestión y aplicación de la ley sobre la regulación de la concentración de alcohol.
Sin embargo, para lograr el objetivo de que nadie más conduzca bajo los efectos del alcohol, es necesario seguir manteniendo las inspecciones, promover la educación de la conciencia y, al mismo tiempo, construir normas sociales, considerando el comportamiento de conducir después de beber alcohol como inaceptable.
La conciencia del cumplimiento de la ley se convierte en un hábito, el hábito forma la cultura. En ese momento, la seguridad vial ya no será un lema, sino una base para construir una sociedad civilizada.