El 2 de junio, en la tercera sesión, el Consejo Popular de la ciudad de Hanoi aprobó una Resolución que regula el nivel de multas para algunas violaciones administrativas en el campo de la cultura y la publicidad en la ciudad.
Cabe destacar que en el futuro, los actos publicitarios que utilicen las palabras "primero", "único", "mejor", "número uno" o palabras de significado similar sin documentos legales que demuestren de acuerdo con las regulaciones serán sancionados con entre 20 y 40 millones de VND.
Esta es una regulación de sanción destinada, en primer lugar, a devolver la verdad a su lugar correcto en las actividades publicitarias.
Durante muchos años, los consumidores se han acostumbrado demasiado a las presentaciones absolutas, por no decir "descaradas" en los comportamientos publicitarios en casi todos los campos.
Desde alimentos funcionales, cosméticos, leche, medicamentos, hospitales, cursos hasta servicios turísticos, bienes raíces..., en todas partes se ve "número uno", "primer puesto", "mejor", "único".
Por supuesto, cuando todos son "número uno", al final nadie es realmente el número uno.
Pero lo más destacable es que no pocas de esas declaraciones no van acompañadas de ninguna base.
Los consumidores se ven obligados a recibir información en un estado ambiguo, difícil de distinguir entre datos reales y solo anuncios exagerados.
La realidad de que todos son los "primeros" tiene muchas causas, entre ellas, en parte debido a la responsabilidad de la gestión publicitaria que se ha relajado.
Esto lleva a que muchos productos de alimentos funcionales se promocionen como medicamentos.
Muchos tipos de leche se presentan con usos que van mucho más allá del valor real.
No pocas personas famosas, personas influyentes en las redes sociales participan en la promoción con afirmaciones contundentes pero carentes de base científica.
Por lo tanto, es muy necesario que Hanoi castigue severamente a los anuncios que afirman ser "primeros", "número uno", "mejores" sin poder demostrarlo.
Esta regulación no prohíbe a las empresas afirmar la calidad del producto. Por el contrario, crea un campo de juego más justo para las empresas serias.
Si realmente lideras el mercado, demuéstralo con datos de cuota de mercado. Si realmente los consumidores eligen más, demuéstralo con encuestas independientes.
Si realmente posees tecnología patentada, prueba con certificados de protección o documentos legales relacionados.
Cuanto mayor sea el título, más clara y transparente debe ser la responsabilidad de probarlo.
Más importante aún, las regulaciones de Hanoi también envían un mensaje muy notable en el trabajo de gestión actual: el Estado no solo maneja los productos falsificados y de mala calidad, sino también la información que puede distorsionar la percepción de los consumidores.
En la economía, la información también es un tipo de mercancía. La información falsa puede causar pérdidas no menores que un producto de mala calidad.
Los consumidores tienen derecho a acceder a información precisa antes de decidir gastar dinero para comprar un producto o servicio. Y si alguien es "primero" o segundo, lo mejor es dejar que los consumidores evalúen por sí mismos.