Porque, de hecho, lo que la gente tiene que enfrentar todos los días son la congestión del tráfico en las horas pico, las áreas de planificación suspendida que se prolongan durante muchos años, la infraestructura sobrecargada, las escuelas sin espacio, los hospitales concurridos... Esas son las cosas que la gente siente más claramente y también la medida más directa de la efectividad de un proyecto de planificación.
Una planificación con visión a largo plazo es muy necesaria. Y nadie espera que un plan pueda resolver inmediatamente todos los problemas existentes de la ciudad. Pero la gente tiene derecho y esperará ver una hoja de ruta clara, pasos concretos para sentir que la ciudad realmente está empezando a cambiar.
Una buena planificación no solo dibuja el futuro, sino que también debe señalar cómo mejorar el presente. Por ejemplo, si la orientación del desarrollo del transporte público es el eje principal, entonces se necesitan pasos de implementación específicos, cada etapa clara para que la gente vea el cambio en la forma de viajar. Si hablamos de expansión urbana, debe ir acompañada de la creación de empleo, servicios e infraestructura en nuevas áreas, para que la gente tenga razones para elegir.
Más importante aún, la planificación debe resolver la historia de la confianza. No pocas personas han vivido en áreas de planificación suspendida durante décadas, sus vidas se han estancado porque no pueden invertir o estabilizarse a largo plazo. Esas experiencias hacen que cada nueva planificación, por grande que sea, sea fácilmente vista con cautela.
Por lo tanto, el mayor valor del proyecto de planificación general de la capital con una visión de 100 años esta vez, además de la visión a largo plazo, también radica en cómo se implementa y se mueve desde los primeros pasos.
Cuando la gente vea que los compromisos se cumplen a tiempo, los proyectos se inician a tiempo y las deficiencias se resuelven por completo, la confianza se restaurará gradualmente.
La planificación de 100 años no puede traer resultados en un día o dos. Pero debe comenzar con movimientos concretos a partir de hoy. Cuando la ciudad muestra un cambio en la forma de hacer, en la forma de implementar y en la responsabilidad por lo que se ha establecido, entonces cada paso, por pequeño que sea, tendrá sentido.
Porque después de todo, un buen proyecto de planificación no solo es bueno en papel, sino que debe medirse por los sentimientos de la gente en la vida cotidiana. Y los movimientos que comiencen hoy decidirán si la visión de 100 años se hará realidad o no.