El 16 de marzo, en un mensaje enviado a la Conferencia contra la Proliferación Nuclear en Moscú, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, expresó su profunda preocupación por el destino del orden nuclear mundial.
Rusia considera que los recientes ataques militares de Israel y Estados Unidos contra Irán, incluidas las instalaciones bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), han asestado un duro golpe al prestigio del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
La falta de unidad de los aliados occidentales y la escalada militar continua han hecho que la diplomacia pierda su papel en la resolución de disputas. Lavrov advirtió que muchos países podrían comenzar a detectar y ver las armas nucleares como un único "escudo de seguridad" para protegerse.
Rusia enfatiza que la preservación de este tratado es un factor clave para la estabilidad estratégica global, al tiempo que insta a las potencias nucleares a cumplir seriamente con sus obligaciones.
Además, el Ministro de Relaciones Exteriores ruso también criticó las acciones de muchos países en la militarización del espacio, como el plan para desplegar sistemas de intercepción basados en el espacio en 2028. Rusia cree que esta es una amenaza directa al equilibrio estratégico entre las potencias.
Actualmente, Moscú está descubriendo frenéticamente las lagunas en la política occidental para afirmar su papel como país garante de la estabilidad internacional. La promoción por parte de algunas potencias de sistemas de intercepción de largo alcance está empujando al mundo a una nueva carrera armamentista.