Sabe que muchos hombres jubilados viven con suavidad, sin causar daño a nadie, solo que... un poco aburridos de manera constante.
Su mañana comienza con el control del televisor. Miran las noticias de los precios de la gasolina subiendo y bajando, el clima lluvioso y soleado, el mundo lejano tiene algo grave, luego ven peliculas. Las peliculas de accion de tiroteo son las mejores porque no tienen que pensar mucho, es simplemente entretenimiento. Evitan las peliculas psicologicas, porque estan muy cansados. Los fines de semana, van a tomar cafe, eligen restaurantes familiares, mesas familiares, amigos familiares, y luego hablan de todo tipo de cosas, desde comentarios de actualidad hasta futbol, desde el tema del aumento del precio del tomate hasta el tema del anciano de U80 que se caso con una esposa 30 años menor, y luego cuentan historias del pasado, como era joven...
Por la noche beben. Tambien esos mismos rostros, tambien esos mismos platos, tambien esas mismas quejas. No les gusta viajar lejos. Ir lejos cansa. Ir lejos tiene que levantarse temprano, tener que empacar cosas. Ir lejos significa romper el orden de vida que se ha establecido como un tratado no escrito entre ellos y la vejez. Si esposa e hijos les invitan a viajar, estaran de acuerdo, pero con una actitud renuente muy clara. En el camino, suspiran. Cuando llegan, preguntan cuando volveran. Si toman fotos, se quedan solos, con la cara como si acabaran de ser arrestados como testigos de un caso con el que no estan relacionados.
No entienden por que tienen que levantarse temprano para ver el amanecer y tampoco entienden para que caminar por la noche. El frio exterior, el silencio de la mañana, la inmensidad de un lugar lejano, para ellos son cosas innecesarias, incluso un poco molestas.
Su mundo esta reducido a cuatro paredes, un televisor, un telefono, algunos viejos amigos y habitos repetidos hasta el punto de convertirse en un refugio seguro. No estan tristes y se sienten satisfechos con el. Lo triste es que una vez odiaron a esos hombres. En el pasado, juraron que en la vejez serian diferentes, que irian de un lado a otro, que vivirian por si mismos, que no dejarian que la vida pasara frente a la pantalla del televisor. Pero luego se sumergen en la paz "mortal".
A veces, en un raro momento, se sientan en silencio. No es necesariamente arrepentimiento, ni es suficiente para llamarlo anhelo. Es solo una vaga sensacion de que alla afuera, puede haber una mañana mas fria, un camino sin recorrer, un viaje perdido. Pensando asi, luego vuelven a encender la television.