El presidente estadounidense Donald Trump pidió el 23 de marzo al Departamento de Guerra que pospusiera los planes de ataque contra las instalaciones energéticas de Irán después de intercambios descritos como "positivos" con Irán. Esta decisión se tomó después de dos días de diálogo que Trump consideró constructivo y orientado a una solución integral de las tensiones en Oriente Medio.
Según una declaración de Trump en las redes sociales, Washington pospondrá todos los ataques aéreos contra las centrales eléctricas e infraestructura energética de Irán durante 5 días. Enfatizó que la decisión depende del progreso de las conversaciones en curso entre ambas partes.
Anteriormente, Trump había advertido que "eliminaría" las instalaciones energéticas de Irán si Teherán no reabriera completamente las operaciones marítimas en el Estrecho de Ormuz en 48 horas. Esta ruta está actualmente en gran parte interrumpida después de que Estados Unidos e Israel llevaran a cabo ataques contra Irán, lo que provocó un fuerte aumento de los precios mundiales de la energía.
El presidente de Estados Unidos también dijo que si Irán no cumple con los requisitos, los ataques podrían dirigirse a muchas centrales eléctricas, comenzando por las instalaciones más grandes, incluida la planta de gas Damavand ubicada en el sureste de Teherán. Además, el enviado especial de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, no descartó la posibilidad de atacar la central nuclear de Bushehr, la instalación más grande de la región.
Una explosión anterior ocurrió cerca de esta zona, lo que provocó que la Agencia Internacional de Energía Atómica pidiera a las partes que ejercieran la máxima moderación para evitar el riesgo de un accidente nuclear.
Mientras tanto, la parte iraní negó haber llevado a cabo negociaciones con Estados Unidos, incluso a través de intermediarios. La Embajada de Irán en Afganistán dijo que Trump se había retirado después de que Teherán emitiera una dura advertencia de que respondería atacando las instalaciones energéticas en toda la región si eran atacadas.
Las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz siguen siendo el principal punto caliente, ya que esta importante ruta de transporte está restringida, lo que aumenta el riesgo de interrupciones en el suministro mundial de petróleo y gas. El retraso de los ataques muestra un esfuerzo temporal para reducir la escalada, pero la situación sigue ocultando muchas fluctuaciones.