Actualmente, después de ampliar el espacio de desarrollo, la ciudad gestiona más de 12,8 millones de vehículos, incluidos más de 1,4 millones de automóviles y casi 11,4 millones de motocicletas.
La proporción de tierra destinada al tráfico no cumple con los requisitos, los aparcamientos subterráneos, elevados y de varios pisos son gravemente deficientes; la situación de ocupación de aceras y calzadas es común.
Mientras tanto, las grandes universidades, los hospitales de última línea, los centros administrativos y financieros y las zonas industriales como la Zona de Procesamiento de Exportaciones de Tan Thuan todavía se concentran en el núcleo urbano.
La consecuencia es que cada día, millones de personas de las afueras acuden al centro para estudiar, trabajar, recibir tratamiento médico, creando una enorme corriente de movimiento, superando la capacidad de carga de la infraestructura.
Por lo tanto, la política de trasladar las instituciones educativas y médicas a las afueras y la planificación siguiendo las líneas de metro es una dirección adecuada.
Según la planificación hasta 2035, la ciudad tendrá 27 líneas de ferrocarril urbano. En este mandato, se esfuerza por completar 3 líneas importantes, incluidas Ben Thanh - Tham Luong, Ben Thanh - Thu Thiem y Thu Thiem - aeropuerto de Long Thanh.
Si las instituciones universitarias y hospitalarias se ubican en las principales estaciones de transferencia, la gente puede acceder a ellas por transporte público en lugar de vehículos privados.
Sin embargo, el problema decisivo es cómo hacerlo.
Primero, no se pueden trasladar mecánicamente todas las escuelas y hospitales. Las instalaciones específicas, con elementos históricos y especialidades profundas deben considerarse cuidadosamente.
En segundo lugar, es necesario resolver el problema de los beneficios.
El fondo de tierra "dorada" después de la reubicación debe gestionarse de manera transparente, priorizando la educación, la salud, los espacios verdes y los espacios públicos como se ha establecido en la política, evitando el riesgo de comercialización.
En tercer lugar, es necesario garantizar una infraestructura sincronizada antes del traslado.
No es posible llevar a decenas de miles de estudiantes y pacientes a las afueras cuando el transporte público no está completo, las viviendas sociales, los dormitorios y los servicios de apoyo no están listos.
Cuarto, se necesita un mecanismo financiero lo suficientemente fuerte y una hoja de ruta factible.
Contratar a más de 30 unidades de consultoría internacional para construir una planificación integrada es un paso positivo. Pero la planificación solo tiene sentido cuando se concreta con recursos, una fase de inversión clara y una rendición de cuentas transparente.
Reubicar universidades y hospitales fuera del centro de la ciudad no solo tiene como objetivo reducir los atascos de tráfico.
Esa es una oportunidad para reestructurar el espacio urbano, pasando de un modelo "único" a un multicéntrico, descentralizado en funciones, desarrollando un equilibrio entre el centro y las afueras.
Si esta determinación se logra o no depende de un principio central, la planificación debe ir un paso por delante, la infraestructura debe ser sincronizada y el interés público debe ser lo primero.