Los riñones están compuestos de muchos glomérulos, que actúan como "glomeros" de microcircuitos que tienen la tarea de filtrar la sangre. Mantener ejercicios aeróbicos regulares no solo ayuda a mejorar la función cardíaca y pulmonar, sino que también promueve la circulación sanguínea en los glomérulos, contribuyendo así a proteger la función renal.
Para lograr este efecto, es necesario hacer ejercicio regularmente al menos 5 días a la semana con una intensidad moderada, suficiente para que el cuerpo experimente una ligera sensación de dificultad para respirar. Las formas de ejercicio adecuadas incluyen ciclismo, baile, salto de cuerda, trote lento o ejercicios aeróbicos similares. Mientras tanto, caminar normalmente no alcanza la intensidad necesaria para brindar un efecto protector renal claro.
Sin embargo, centrar todo el tiempo de entrenamiento en los dos días del fin de semana difícilmente puede ser tan efectivo como hacer ejercicio regularmente durante la semana. Para las personas ocupadas, ejercicios sencillos como saltar en el lugar durante unos 20 minutos al día aún pueden ayudar a mejorar la circulación sanguínea y apoyar la protección de los riñones. Esta es una forma de ejercicio fácil de realizar en casa, de intensidad moderada y adecuada para muchos sujetos.
En general, mantener ejercicios aeróbicos regulares, incluidos los saltos in situ, es una de las formas eficaces de promover la circulación sanguínea y contribuir a proteger la salud renal.