El chile no es un alimento rico en purinas, por lo que en teoría no aumenta significativamente el nivel de ácido úrico. Por lo tanto, muchas personas son fácilmente subjetivas y piensan que comer picante es inofensivo.
Sin embargo, el problema no es tan simple. El ingrediente activo capsaicina en el chile tiene la capacidad de estimular el sistema nervioso y los vasos sanguíneos. Esta estimulación no es necesariamente negativa, pero para las personas con gota que tienen trastornos metabólicos preexistentes, agregar factores estimulantes externos puede desequilibrar el equilibrio existente.
De hecho, no pocas personas se dan cuenta de que después de unos días de comer picante continuamente, la sensación de incomodidad en las articulaciones es más evidente. La razón es que la capsaicina puede aumentar la circulación local y promover la liberación de sustancias intermedias que causan inflamación. Para las personas sanas, esta reacción generalmente no es preocupante, pero en pacientes con gota, donde las articulaciones ya se han asentado fácilmente con cristales de urato, la inflamación aumenta y puede desencadenar un ataque agudo de gota.
Por lo tanto, el chile no aumenta directamente el ácido úrico, pero puede promover problemas subyacentes.
Además, otro factor importante es que los alimentos picantes suelen ir acompañados de un sabor rico, rico en sal y grasas. Mientras tanto, una dieta rica en sal puede reducir la capacidad de los riñones para excretar ácido úrico.
Por lo tanto, comer picante durante mucho tiempo, especialmente cuando va acompañado de una dieta rica en sal, puede no ser beneficioso para las personas con gota.