Según el profesor asociado Dr. Nguyen Anh Tuan, director de Cirugía del Hospital General Phuong Dong, la vesícula biliar es un órgano pequeño ubicado debajo del hígado, que desempeña el papel de almacenar, concentrar y liberar bilis al duodeno cuando el cuerpo digiere alimentos, especialmente grasas. La bilis ayuda a emulsar las grasas, apoya las enzimas para descomponer y absorber las grasas junto con las vitaminas liposolubles como A, D, E, K.
Después de la resección de la vesícula biliar, el cuerpo aún puede digerir y absorber la grasa. Sin embargo, la bilis ya no se almacena ni se concentra en la vesícula biliar, sino que fluye continuamente desde el hígado hasta el intestino delgado. Por lo tanto, algunas personas pueden experimentar hinchazón, indigestión, heces blandas o diarrea, especialmente después de comidas ricas en grasas.
Dividir las comidas, limitar la grasa
Después de la extirpación de la vesícula biliar, en lugar de comer tres comidas grandes, se debe dividir en varias comidas pequeñas al día. Este método ayuda a reducir la presión sobre el sistema digestivo y crea condiciones para que la cantidad de bilis secretada continuamente pueda participar en la digestión de los alimentos de manera más efectiva.
Se deben limitar las grasas, especialmente las grasas saturadas que abundan en alimentos fritos, grasas animales y alimentos procesados. Se pueden sustituir por fuentes de grasas saludables como el aceite de oliva, el aceite de colza y el aguacate.
La dieta también debe aumentar las verduras, frutas, cereales integrales y frijoles y nueces para complementar la fibra, apoyar la digestión, limitar el estreñimiento y al mismo tiempo contribuir a controlar el peso y el colesterol en sangre.
Las personas a las que se les ha cortado la vesícula biliar deben limitar los alimentos picantes y los estimulantes si estos alimentos provocan hinchazón, náuseas o diarrea. El café, las bebidas carbonatadas y el alcohol también deben limitarse.
Haz ejercicio, bebe suficiente agua y controla el estrés.
Mantener el ejercicio regular ayuda a controlar el peso y apoya la función digestiva. Se pueden elegir actividades ligeras como caminar, yoga o nadar según el estado de salud.
Beber suficiente agua también ayuda a apoyar la digestión y la circulación biliar. Además, es necesario prestar atención a los síntomas posteriores a la comida, como dolor de estómago, náuseas o diarrea. Si la condición persiste o es anormal, el paciente debe acudir al médico para ser evaluado y recibir el tratamiento adecuado.
El estrés también puede afectar al sistema digestivo y hacer que los síntomas incómodos sean más evidentes. La meditación, el yoga, la lectura o la música son formas que pueden ayudar a relajarse y controlar el estrés.
En general, la mayoría de las personas después de la resección de la vesícula biliar aún pueden vivir una vida sana. Ajustar las dietas, mantener el ejercicio, beber suficiente agua, controlar el estrés y los chequeos periódicos ayudan al cuerpo a adaptarse mejor después de la cirugía. En caso de dificultades para construir una dieta, los pacientes pueden consultar a un médico o nutricionista.