Las personas mayores deben aumentar ligeramente el número de pasos diarios para mejorar la salud cardiovascular. Para las personas mayores de 70 años, solo tomar unos 500 pasos más al día puede aportar beneficios claros.
Caminar regularmente ayuda a reducir la presión arterial, estabilizar la grasa en la sangre, controlar el azúcar en sangre y apoyar el funcionamiento del corazón de manera más efectiva. No solo es bueno para el sistema cardiovascular, caminar también ayuda a aumentar la fuerza muscular y ósea, reducir el estrés y dormir mejor. Esto puede considerarse una forma de ejercicio simple pero que aporta beneficios integrales para la salud de las personas mayores.
Sin embargo, al caminar también es necesario escuchar al cuerpo. Si aparecen signos anormales como dolor de pecho, dificultad para respirar, mareos o dolor prolongado en las articulaciones, el practicante debe detenerse y acudir al médico para que lo revisen.
Algunas personas piensan que caminar hacia atrás ayuda a mover los grupos musculares menos utilizados. Esto es cierto hasta cierto punto, pero este método no es adecuado para los ancianos porque aumenta el riesgo de caídas, lo que facilita fracturas óseas o lesiones graves.
Además, en los ancianos, los músculos suelen ser menos flexibles, mientras que las articulaciones y los ligamentos son más rígidos. Por lo tanto, es necesario calentarse bien de 5 a 10 minutos antes de caminar para calentar el cuerpo y reducir el riesgo de lesiones.
Otra nota es que las personas mayores suelen ser menos sensibles a la sensación de calor, frío y presión en los pies. Al caminar por caminos pedregosos o superficies irregulares, son propensas a rasguños sin darse cuenta. Si la piel está dañada, el riesgo de infección también es mayor, por lo que es necesario elegir zapatos adecuados y revisar los pies con regularidad después de hacer ejercicio.