El estrés es un problema que muchas personas enfrentan en la vida moderna. No solo afecta el espíritu y la salud en general, sino que el estrés prolongado también puede afectar directamente la piel y acelerar el proceso de envejecimiento.
Según la Dra. Deepashree R, dermatóloga del Hospital KIMS en Bengaluru (India), el estrés crónico puede acelerar el envejecimiento de la piel a través del aumento de la hormona cortisol en el cuerpo.
Los expertos dicen que cuando el cuerpo está constantemente bajo presión, los niveles altos de cortisol romperán el colágeno y la elastina, dos componentes importantes que ayudan a que la piel mantenga su firmeza y elasticidad. Con el tiempo, esto puede hacer que la piel aparezca arrugas, patas de gallo y flacidez prematura.
Además de afectar la estructura de la piel, el estrés también puede debilitar la barrera protectora natural de la piel. Cuando esta barrera se daña, la piel se vuelve más seca, áspera, opaca, sensible y propensa a los granos.
La Dra. Deepashree dice que el estrés también puede empeorar enfermedades de la piel como el eccema, la psoriasis o algunas enfermedades autoinmunes de la piel. Parte de la causa proviene de las reacciones inflamatorias que aumentan en el cuerpo al soportar una presión prolongada.
Además, el estrés a menudo va acompañado de dificultad para dormir o falta de sueño. Esto afecta el proceso de recuperación y regeneración de la piel por la noche, lo que hace que la piel pierda más vitalidad y envejezca más rápido.
Un estudio publicado en 2024 en la revista Brain, Behaviour and Immunity también mostró que el estrés psicológico puede contribuir al desarrollo o empeoramiento de muchas enfermedades de la piel.
Según la investigación, cuando el cuerpo cae en un estado de tensión, el cerebro activa la liberación de hormonas del estrés y sustancias inflamatorias. Estas reacciones debilitan la barrera protectora de la piel y dificultan que la piel resista los agentes nocivos del medio ambiente.
Los investigadores también encontraron que el estrés prolongado puede crear un círculo vicioso, en el que la dermatitis hace que el paciente esté más ansioso y el estrés continúa haciendo que los síntomas en la piel estallen con más fuerza.
Para limitar el impacto del estrés en la piel, los expertos recomiendan mantener un estilo de vida saludable y centrarse en el cuidado de la salud mental.
Algunas medidas recomendadas incluyen hacer ejercicio regularmente, dormir lo suficiente, mantener una dieta equilibrada y practicar métodos de relajación como la meditación o la atención plena.
Además, el uso de crema hidratante, protector solar y el mantenimiento de un proceso de cuidado de la piel adecuado también pueden ayudar a proteger la piel de los efectos del estrés y el entorno.
Los expertos creen que controlar el estrés no solo es necesario para la salud mental, sino que también juega un papel importante en el mantenimiento de una piel sana y la ralentización del proceso de envejecimiento.