Dormir lo suficiente se ha considerado durante mucho tiempo un factor importante para la salud. Sin embargo, los científicos creen que no solo la duración del sueño, sino también la calidad del sueño también afecta significativamente la salud cerebral.
Según un estudio publicado en la revista JAMA Neurology, las personas mayores de 60 años tienen un mayor riesgo de demencia si la cantidad de sueño de onda lenta disminuye con el tiempo.
El sueño de ondas lentas es la etapa de sueño más profunda del ciclo del sueño. Durante este tiempo, la actividad cerebral, el ritmo cardíaco y la presión arterial disminuyen, lo que ayuda al cuerpo a recuperarse y fortalecer la memoria.
El equipo de investigación dirigido por el neurólogo Matthew Pase de la Universidad de Monash (Australia) analizó los datos de 346 participantes en el Estudio Cardiovascular de Framingham en Estados Unidos. Estas personas fueron monitoreadas por su sueño y estado de salud durante muchos años.

Los resultados muestran que por cada 1% de sueño de onda lenta perdido cada año, el riesgo de demencia aumenta en aproximadamente un 27%. Para la enfermedad de Alzheimer, el riesgo aumenta en aproximadamente un 32%.
Los científicos creen que el sueño profundo puede ayudar al cerebro a eliminar los desechos metabólicos, incluidas las proteínas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer. Esto se considera uno de los mecanismos importantes para proteger el cerebro del proceso de envejecimiento.
Sin embargo, el grupo de investigación también enfatizó que este resultado solo muestra una relación entre el sueño profundo y el riesgo de demencia, y no puede confirmar que la falta de sueño de onda lenta sea la causa directa de la enfermedad.
Sin embargo, los expertos creen que mantener un sueño de calidad, especialmente un sueño profundo, sigue siendo una de las medidas importantes para proteger la salud cerebral a medida que aumenta la edad.