
Un estudio realizado por científicos del King's College London muestra que la suplementación diaria de fibra prebiótica puede ayudar a mejorar la memoria en personas mayores de 60 años.
Este es un estudio raro realizado en parejas de gemelos para separar los efectos entre factores genéticos y ambientales. En el experimento, cada pareja de gemelos fue dividida aleatoriamente: una persona usó prebióticos mezclados con proteína en polvo todos los días, y la otra usó placebo.
Después de 12 semanas, las personas en el grupo que usaron prebióticos como inulina y fructooligosacáridos (FOS) obtuvieron puntajes más altos en las pruebas de memoria y capacidad de aprendizaje visual. Estas también son pruebas que se utilizan a menudo para detectar la enfermedad de Alzheimer a tiempo.
Los investigadores también registraron cambios en la microbiota intestinal, con un aumento de bacterias beneficiosas Bifidobacterium en el grupo que utilizó prebióticos. Se cree que estas bacterias están relacionadas con la mejora de la función cognitiva a través de la conexión entre el intestino y el cerebro.
Según Mary Ni Lochlainn, investigadora de medicina geriátrica en el King's College de Londres, los resultados obtenidos después de solo 12 semanas son una señal positiva, que muestra el potencial de mejorar la salud cerebral con soluciones sencillas y de bajo costo.
Los expertos creen que este descubrimiento contribuye a reforzar la hipótesis del "eje intestinal - cerebro", una conexión cada vez más preocupante en la medicina moderna. Algunos estudios incluso llaman al sistema digestivo el "segundo cerebro" del cuerpo.
Sin embargo, la investigación no ha registrado mejoras significativas en la condición física, como la atrofia muscular en los ancianos. El equipo de investigación también señaló que las muestras de encuesta son principalmente femeninas, lo que puede crear ciertas desviaciones.
Los científicos enfatizan que se necesita más investigación a gran escala y a largo plazo para confirmar esta eficacia. Sin embargo, con las ventajas de ser baratos, accesibles y seguros, se considera que las fibras prebióticas tienen el potencial de convertirse en una solución para apoyar la salud cerebral en el contexto del envejecimiento de la población.