Apoya el metabolismo, reduce la grasa visceral
Muchos estudios demuestran que los ejercicios aeróbicos de baja intensidad son buenos para reducir la grasa visceral. Este es un tipo de grasa que se encuentra profundamente en la cavidad abdominal y está relacionada con muchas enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2.
El trote ultrarrápido ayuda al cuerpo a movilizar los ácidos grasos para generar energía, lo que afecta directamente la cantidad de grasa visceral. Por lo tanto, este método se considera beneficioso para mejorar la salud metabólica.
Reduce la presión sobre las articulaciones, protege el sistema locomotor
Cuando el corredor aumenta el ritmo de los pasos (alrededor de más de 170 pasos/minuto) y acorta el paso, la fuerza que actúa sobre las rodillas y las caderas disminuye significativamente.
Correr súper lento aplica este mismo principio: ritmo rápido pero caminata corta, lo que ayuda a dispersar la fuerza sobre los grupos musculares de las piernas. Gracias a esto, la presión sobre el cartílago articular y los ligamentos se reduce, limitando el riesgo de lesiones.
Fácil de mantener hábitos de ejercicio
Los estudios epidemiológicos muestran que todos los niveles de ejercicio son mejores que un estilo de vida sedentario, y aumentar la actividad física ligera diaria puede ayudar a reducir el riesgo de muerte.
Con la característica de ser ligero, menos agotador, correr súper lento ayuda a muchas personas a comenzar a hacer ejercicio más fácilmente. Esto contribuye a formar hábitos de ejercicio regulares, mejorando así la salud a largo plazo.
Bueno para el corazón
Mantener la actividad física en un nivel bajo a medio puede mejorar el estado de salud y los resultados del tratamiento.
Correr súper lento se considera una forma segura de ejercicio en la etapa de rehabilitación, ayudando a reducir la presión arterial, estabilizar el ritmo cardíaco y mejorar la función de los vasos sanguíneos, reduciendo así el riesgo de recurrencia de la enfermedad.
Mejora mental y de memoria
El ejercicio aeróbico de baja a moderada intensidad puede reducir la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y apoyar la actividad de las áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje y la memoria.
Al correr súper lento, el cuerpo se encuentra en un estado de relajación similar a la meditación, lo que ayuda a aliviar el estrés, calmar la mente y brindar equilibrio entre el físico y el mental.