Los flexiones son un ejercicio sencillo pero que aporta efectos integrales al cuerpo, especialmente los músculos del pecho, los hombros y los tríceps. Cuando se realiza correctamente, este ejercicio no solo afecta a la parte superior del cuerpo, sino que también activa los músculos abdominales, las caderas y las piernas.
El punto importante de los flexiones radica en la tensión muscular de todo el cuerpo. Mantén las manos firmes, los hombros alineados y el cuerpo formando una línea recta desde la cabeza hasta los talones. Mantener esta postura ayuda a mejorar la fuerza, apoyar la postura y aumentar la estabilidad de las articulaciones.
Al aumentar el número de repeticiones, el factor de control aún debe priorizarse. Bajar lentamente, empujar hacia arriba con decisión y mantener el ritmo regular ayuda a optimizar la efectividad del entrenamiento. La coordinación entre la parte superior del cuerpo y los músculos abdominales te ayudará a mantener la resistencia durante todo el entrenamiento.
Una postura estándar desde el principio es una base importante. Cuando el cuerpo está en la posición correcta, cada flexión se vuelve más eficaz y segura.
Coloca ambas manos en el suelo, un poco más anchas que los hombros. Estira las 2 piernas hacia atrás, manteniendo el cuerpo en una línea recta.
Contrae los músculos abdominales y aprieta los glúteos. Baja el pecho al suelo de forma controlada. Usa la fuerza de tus manos para empujar el cuerpo de vuelta a su posición original. Repite con un ritmo constante, sin detenerte bruscamente.