Los flexiones no son solo un ejercicio para los brazos, sino que también requieren la coordinación de todo el cuerpo. Por lo tanto, los flexiones también se consideran una prueba para evaluar la fuerza física general.
Este movimiento comprueba simultáneamente la fuerza de la parte superior del cuerpo, la estabilidad del músculo central, la salud de los hombros y la resistencia muscular.
Para las personas mayores de 65 años, la capacidad de controlar el peso corporal al hacer flexiones muestra que la masa muscular aún se mantiene, las articulaciones se mueven de manera flexible y el sistema nervioso-muscular funciona eficazmente. Esta es también la base para actividades diarias como levantarse del suelo, defenderse al tropezar o empujar puertas pesadas.
Realizar continuamente de 15 a 20 flexiones en la postura correcta es un signo de fuerza física superior a la media en hombres de 65 años o más. Para las mujeres, de 10 a 15 flexiones ya es un buen objetivo.
Lo importante no está en la velocidad sino en la calidad del movimiento. Incluso las variantes como los flexiones laterales o los flexiones en el asiento siguen siendo valiosas si se realizan con la técnica correcta y con regularidad.
Los principiantes deben comenzar con flexiones en paredes, mesas o sillas para reducir la carga, luego aumentar gradualmente la dificultad a medida que mejore la fuerza. Durante el entrenamiento, es necesario mantener el cuerpo recto desde la cabeza hasta los talones, apretar los músculos abdominales, bajar lentamente y empujar hacia arriba de forma controlada.
También puedes dividir el ejercicio en series de 5 repeticiones, tomar descansos cortos entre series y hacer ejercicio varias veces por semana para asegurar el tiempo de recuperación. Mantener este hábito ayudará a que el cuerpo esté más sano y flexible con el tiempo.