Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido la enfermedad renal en el grupo de 5 enfermedades no transmisibles que deben controlarse prioritariamente, además de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas.
Según expertos médicos chinos, actualmente este país tiene alrededor de 120 millones de personas con enfermedad renal crónica y se pronostica que la tasa de incidencia seguirá aumentando en los próximos años. Lo preocupante es que esta enfermedad progresa silenciosamente, casi sin causar síntomas en las primeras etapas, lo que hace que muchas personas solo la detecten cuando la función renal ha disminuido gravemente. Las estadísticas muestran que casi el 90% de las personas con enfermedad renal crónica no saben que padecen la enfermedad.
La enfermedad renal crónica se identifica cuando la estructura o función del riñón se daña durante más de 3 meses. Algunos síntomas que pueden ser signos de advertencia temprana incluyen orinar más de dos veces por noche, hinchazón de las piernas o los párpados, orina con mucha espuma, micción con sangre, orina oscura y fatiga prolongada sin causa conocida. Sin embargo, no todos los pacientes presentan todos estos síntomas, lo que dificulta aún más la detección de la enfermedad.
Los expertos dicen que la hipertensión y la diabetes son las dos principales causas de enfermedad renal crónica. Además, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos metabólicos también aumentan el riesgo de daño renal. En particular, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades renales crónicas están estrechamente relacionadas, ya que más de un tercio de las personas con enfermedad renal crónica padecen enfermedades cardiovasculares al mismo tiempo.
El Dr. Ta Luc, Jefe del Departamento de Nefrología del Hospital Popular de la Universidad de Pekín, dijo que las personas con factores de riesgo como presión arterial alta, diabetes o obesidad deben tomar la iniciativa en la detección de enfermedades renales mediante tres métodos sencillos, que incluyen análisis de orina para detectar proteínas urinarias o hematuria, análisis de creatinina en sangre para evaluar la función de filtración de los riñones y ecografía de riñones para detectar anomalías estructurales. Según los expertos, la combinación de estos tres métodos puede ayudar a detectar más del 95% de los casos de enfermedad renal.
Además de los controles periódicos, los expertos también advierten que muchos hábitos de vida pueden dañar silenciosamente los riñones. Abstenerse de orinar con frecuencia hace que la orina se retenga durante mucho tiempo en la vejiga, aumentando el riesgo de infección y formación de cálculos renales. Quedarse despierto hasta tarde durante mucho tiempo afecta el proceso de descanso y recuperación de los riñones, mientras que una dieta rica en sal y proteína aumenta la carga sobre este órgano. Trabajar demasiado, beber suficiente agua durante mucho tiempo también contribuye a aumentar el riesgo de cálculos renales y enfermedades del tracto urinario.
Para las personas con enfermedad renal crónica, la dieta juega un papel importante para retrasar la progresión de la enfermedad. Los expertos recomiendan que los pacientes diversifiquen los alimentos, prioricen una dieta ligera, limiten la sal, reduzcan los alimentos procesados, los alimentos ahumados, los alimentos a la parrilla y los platos con muchas especias. La cantidad de sal al día no debe exceder los 5 g.