Muchas personas mayores a menudo experimentan comer poco y ya están llenas, hinchazón, hinchazón o estreñimiento, diarrea alterna. Sin embargo, al realizar una endoscopia de estómago, colon o realizar pruebas, los médicos no detectan lesiones físicas. Según los expertos, esto puede ser una manifestación de una enfermedad del tracto digestivo funcional, un grupo de enfermedades bastante común en los ancianos.
El Dr. Ly Kim, Jefe del Departamento de Geriatría del Hospital de Beijing (China), dijo que para diagnosticar enfermedades digestivas funcionales, los médicos deben excluir primero las enfermedades físicas como úlceras, tumores o lesiones en el tracto digestivo. Cuando no se detectan anomalías, pero el paciente todavía tiene síntomas prolongados, se debe considerar la posibilidad de contraer enfermedades digestivas funcionales.
Según los médicos, el riesgo de enfermedad aumenta con la edad debido a que el sistema digestivo está disminuyendo gradualmente su función. El proceso de envejecimiento afecta a todo el sistema digestivo, desde la cavidad bucal, la capacidad de secretar saliva, la función de masticar de los dientes, la motilidad gastrointestinal hasta la actividad excretora de las glándulas digestivas. Estos cambios hacen que las personas mayores sean propensas a experimentar síntomas como hinchazón, eructos, distensión abdominal, estreñimiento o trastornos de la defecación.
Para mejorar esta situación, las personas mayores necesitan ajustar su estilo de vida y dieta científicamente. Los expertos recomiendan limitar los alimentos demasiado fríos, picantes, ácidos o estimulantes porque pueden aumentar la carga sobre el tracto digestivo. En cambio, se deben aumentar las verduras y los alimentos ricos en fibra para apoyar el movimiento intestinal, ayudando a prevenir el estreñimiento.
El microbioma intestinal también cambia con la edad. La suplementación de probióticos a través del yogur o preparados probióticos según las indicaciones de un médico puede contribuir a mantener el equilibrio del microbioma, apoyar la digestión y mejorar la salud intestinal.
Además de la dieta, mantener el ejercicio regular también es muy importante. A medida que envejece, el nivel de actividad física disminuye, lo que ralentiza el peristaltismo intestinal, afectando así la función digestiva. Las personas mayores deben elegir formas de ejercicio adecuadas como caminar, ejercicios de mantenimiento de la salud o ejercicios ligeros para mejorar la actividad del sistema digestivo.
Los expertos también señalan que el estrés prolongado, los trastornos emocionales y el insomnio pueden afectar el eje cerebro-intestino, empeorando los síntomas digestivos. Por lo tanto, mantener un sueño regular, mantener un espíritu relajado y estabilizar las emociones son factores indispensables para controlar las enfermedades digestivas funcionales en los ancianos.