Solo 10 minutos de caminata suave después de las comidas pueden aportar beneficios significativos para la salud metabólica. Según los expertos, este sencillo hábito ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina, limita los picos repentinos de azúcar en sangre y apoya la prevención de trastornos metabólicos a largo plazo.
La sensibilidad a la insulina es la capacidad del cuerpo para utilizar la hormona insulina para introducir glucosa de la sangre en las células generadoras de energía. Cuando el cuerpo es menos sensible a la insulina, la glucosa se acumula fácilmente en la sangre, lo que aumenta el riesgo de resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2.
Según la Dra. Hetashvi Gondaliya, especialista en Endocrinología - Diabetes en el Hospital CK Birla (India), incluso pequeños cambios en el estilo de vida pueden marcar una diferencia notable. Dijo que caminar ligeramente después de las comidas ayuda a los músculos a aumentar la absorción y el uso de glucosa, reduciendo así la necesidad de secretar insulina y contribuyendo a mejorar la sensibilidad a la insulina con el tiempo.
¿Cómo ayuda la caminata al cuerpo a controlar el azúcar en sangre?
Después de comer, los carbohidratos se descomponen en glucosa, lo que hace que el azúcar en sangre aumente naturalmente. Si te sientas quieto inmediatamente después de comer, los niveles de azúcar en sangre pueden mantenerse altos durante más tiempo.
Al caminar, los músculos se contraen y consumen glucosa para generar energía. Este proceso ocurre parcialmente independientemente de la insulina, lo que significa que el cuerpo no necesita secretar demasiada insulina para procesar el azúcar en sangre. Gracias a esto, el fenómeno del aumento de azúcar en sangre después de comer se controla mejor.
A largo plazo, este hábito puede contribuir a mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de resistencia a la insulina, un factor fundamental de muchos trastornos metabólicos.
¿Por qué solo 10 minutos son suficientes?
Muchas personas creen que el ejercicio de alta intensidad o prolongado es beneficioso para el metabolismo. Sin embargo, los expertos dicen que una caminata rápida de unos 10 minutos inmediatamente después de las comidas también es significativamente efectiva.
Los beneficios pueden incluir:
Reducir el aumento de azúcar en sangre después de comer
Aumentar la sensibilidad a la insulina
Apoyo digestivo
Limitar la sensación de letargo y somnolencia después de las comidas
Aumentar el ejercicio diario total
Especialmente, para las personas que a menudo se sienten cansadas o tienden a querer comer más dulces después de las comidas, caminar puede ayudar a estabilizar el azúcar en sangre y contribuir a reducir la demanda de alimentos ricos en azúcar.
Beneficios más allá del control de azúcar en sangre
No solo mejora la sensibilidad a la insulina, caminar después de las comidas también apoya la salud integral. Según la Dra. Gondaliya, este hábito puede ayudar a:
Mejora la digestión, reduce la hinchazón.
Apoya el control de peso.
Mejora la salud cardiovascular.
Reduce la inflamación de baja intensidad en el cuerpo.
Más importante aún, esta es una forma de ejercicio fácil de realizar, adecuada para muchas edades y que no requiere equipos ni espacios especiales.