Caminar rápido durante mucho tiempo puede ralentizar el proceso de acortar los telómeros, un factor relacionado con el envejecimiento celular, contribuyendo así a prolongar la vida. Este hábito también aporta muchos beneficios prácticos como aumentar la quema de grasa, reducir el azúcar en sangre, mejorar el corazón y los pulmones, reducir el estrés, dormir mejor y mejorar el estado de ánimo.
Los expertos también recomiendan mantener la caminata rápida para mejorar la eficacia del ejercicio. La práctica regular ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares; al mismo tiempo, fortalece los músculos de las piernas, los músculos abdominales, mejora el equilibrio y la flexibilidad.
Una forma sencilla de hacer ejercicio es el método "correr - caminar 90 segundos", combinando correr muy lento con caminar rápido. Esta forma puede ayudar a quemar calorías de manera más efectiva que simplemente caminar rápido, pero aún así reducir la fatiga, proteger las articulaciones de la rodilla y apoyar el control de peso a largo plazo.
Por lo general, caminar rápido equivale a una velocidad de unos 6,4 km/h, es decir, unos 110-130 pasos por minuto. Puedes practicar alternando caminar rápido de 1 a 3 minutos y luego caminar lento de 1 minuto. Aumentar el ritmo de los pasos ayudará al cuerpo a quemar grasa mejor.
Sin embargo, eso no significa que las personas que caminan lentamente sean menos saludables. Cada persona tiene una constitución diferente y también está influenciada por la herencia, la alimentación y el entorno de vida. Lo más importante es elegir una forma de ejercicio adecuada y mantener el ejercicio regular, porque el hábito de ejercicio a largo plazo es la clave para la salud.