La grasa hepática es una afección bastante común y se detecta a menudo en los chequeos médicos periódicos. Muchas personas piensan que esto es solo un problema relacionado con el hígado y que se puede mejorar con la dieta o el ejercicio. Sin embargo, esta afección también puede reflejar trastornos metabólicos en el cuerpo y afectar a muchos otros órganos, incluidos los ojos.
Según la Dra. Niteen Dedhia, Directora Médica del Hospital Ocular Ojas Maxivision (India), el hígado graso puede ser un signo de que la retina está bajo presión. La retina es una capa delgada de tejido ubicada detrás del ojo, que juega un papel importante en la recepción de luz y la transmisión de señales visuales al cerebro.
¿Cómo afecta la grasa hepática a la retina?
La retina es uno de los tejidos con la actividad metabólica más fuerte del cuerpo. Esta parte depende del sistema de pequeños vasos sanguíneos para proporcionar oxígeno y nutrientes a las células visuales.
Según la Dra. Dedhia, cuando se desarrolla el hígado graso, esta condición suele estar relacionada con trastornos metabólicos como resistencia a la insulina, inflamación y desequilibrio de lípidos. Estos cambios pueden afectar al sistema vascular de todo el cuerpo, incluidos los pequeños vasos sanguíneos que nutren la retina.
Con el tiempo, estos vasos sanguíneos pueden dañarse, lo que aumenta el riesgo de aparición de enfermedades de la retina, incluida la degeneración macular.
¿Por qué la enfermedad suele ser difícil de detectar temprano?
El hígado graso y los daños de la retina a menudo progresan silenciosamente. Muchas personas no notan síntomas claros en las primeras etapas. Cuando aparecen signos como visión borrosa, dificultad para leer letras pequeñas o imágenes distorsionadas, puede haber daño en la retina.
Por lo tanto, los expertos recomiendan que las personas con hígado graso se hagan exámenes oculares periódicos, especialmente las personas mayores de 40 años o que tengan factores de riesgo como obesidad, diabetes y presión arterial alta.
Cómo proteger la salud ocular
La detección temprana juega un papel importante en la prevención de daños a la visión. Métodos como el examen de retina dilatada, la tomografía de fondo o la tomografía computarizada de retina pueden detectar cambios tempranos.
Además, mantener una dieta saludable, hacer ejercicio regularmente, controlar el azúcar en sangre, la presión arterial y el peso también ayuda a reducir el riesgo de daño retiniano y proteger la visión a largo plazo.