Impacto en el reloj biológico
Hacer ejercicio por la mañana, especialmente bajo la luz del sol, ayuda a inhibir la hormona melatonina, la hormona que causa somnolencia, lo que ayuda al cuerpo a despertarse más rápido. Gracias al consumo de energía durante el día, el cuerpo también puede entrar fácilmente en un estado de descanso por la noche, lo que ayuda a dormir mejor. Por el contrario, si hace ejercicio de alta intensidad por la noche, especialmente cerca de la hora de acostarse, el cuerpo puede tardar en secretar melatonina, interrumpiendo el sueño.
Diferencias en el uso de la energía
Por la mañana, cuando el cuerpo no ha comido o come poco, la cantidad de glucógeno almacenado es baja, por lo que el cuerpo tiende a quemar grasa para generar energía. Por lo tanto, el ejercicio matutino suele ayudar mejor a reducir la grasa.
Por la noche, el cuerpo ya ha sido recargado de energía durante el día, por lo que consume principalmente glucógeno. Aunque la eficacia de la reducción de grasa no es tan clara como por la mañana, este es un momento adecuado para ejercicios de alta intensidad, entrenamiento de fuerza o aumento muscular porque el rendimiento motor suele ser mejor.
Afecta a las hormonas del estrés
Cortisol - una hormona que ayuda al cuerpo a mantenerse despierto, generalmente a un nivel alto por la mañana. Hacer ejercicio en este momento es adecuado para el ritmo circadiano, ayudando a que el cortisol aumente y luego disminuya gradualmente de manera estable, contribuyendo a controlar el estrés durante el día.
Por la noche, el cortisol disminuye naturalmente. Sin embargo, hacer ejercicio intenso antes de acostarse puede hacer que esta hormona vuelva a aumentar, causando fatiga física pero dificultando la relajación mental.