La disminución de estrógeno afecta directamente a las articulaciones
Según el Dr. Akhilesh Rathi, especialista en cirugía de reemplazo articular y ortopedia, la disminución de los niveles de estrógeno durante la menopausia aumenta la respuesta inflamatoria y afecta el cartílago articular. El estrógeno no solo está relacionado con la reproducción, sino que también contribuye a proteger los huesos y la estructura articular. Cuando esta hormona disminuye, aumenta el riesgo de artritis y osteoartritis.
La rigidez articular matutina que dura más de 20 a 30 minutos no debe considerarse normal. Esto puede ser un signo temprano de artritis o artrosis debido a un desequilibrio hormonal. La detección temprana ayuda a limitar las lesiones a largo plazo.
El aumento de peso durante la menopausia también ejerce presión sobre las articulaciones, especialmente la rodilla. Solo un aumento de unos pocos kilogramos puede empeorar los síntomas. Controlar el peso con una dieta equilibrada y ejercicio ligero ayuda a reducir la carga sobre las articulaciones.
Ejercicio adecuado y examen oportuno
El dolor hace que muchas personas duden en moverse, pero la falta de ejercicio hace que las articulaciones se endurezcan y se debiliten. Caminar, estirar los músculos o practicar yoga suave ayuda a mejorar la circulación sanguínea y aumentar la fuerza muscular para sostener las articulaciones.
La Dra. Mary O'Connor, especialista en ortopedia de la Facultad de Medicina de Yale, dice que los cambios hormonales durante la menopausia pueden hacer que las mujeres sean más sensibles al dolor articular, pero mantener el ejercicio y la evaluación médica temprana ayudan a controlar los síntomas de manera efectiva.
Los expertos recomiendan no abusar de los analgésicos durante mucho tiempo porque solo resuelven los síntomas. Los exámenes ayudan a identificar causas como la deficiencia de vitamina D, la artritis temprana o los trastornos endocrinos para un tratamiento adecuado.