La grasa abdominal, especialmente la grasa visceral, se considera un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y los trastornos metabólicos. Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, los adultos deben mantener una actividad física promedio de al menos 150 minutos por semana. Dividirla en 15-20 minutos al día es una forma factible para muchas personas.
El profesor Martin Gibala, experto en fisiología del movimiento en la Universidad McMaster (Canadá), dijo que los ejercicios de intervalos de alta intensidad (HIIT) de corta duración pueden ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y a quemar grasa de manera efectiva. "Solo unos minutos de ejercicio vigoroso, si se realiza regularmente, pueden aportar beneficios metabólicos equivalentes a los entrenamientos más largos", comentó.
Mientras tanto, el Dr. Cedric Bryant, presidente del Consejo Científico del Consejo de Deportes de EE. UU., enfatiza: lo importante no es solo la duración, sino la regularidad. Los ejercicios de plancha, sentadilla, flexiones, salto de cuerda o caminata rápida de 15 minutos al día pueden activar el grupo muscular central, aumentar el consumo de energía y limitar la acumulación de grasa abdominal.
Los expertos también señalan que el ejercicio debe ir acompañado de una dieta equilibrada y dormir lo suficiente para lograr un efecto óptimo. 15 minutos al día pueden no convertirte en un atleta, pero son suficientes para que el cuerpo se mantenga alejado del remolino silencioso de la acumulación de grasa, si se mantiene de forma constante.