El verano suele ir acompañado de olas de calor prolongadas y de alta intensidad, que afectan claramente la salud humana. No solo crea una sensación de calor, sino que el clima extremo también aumenta el riesgo de contraer o agravar muchas enfermedades.
Según el Dr. Tushar Tayal, subdirector del Departamento de Medicina Interna del Hospital CK Birla (India), el verano es la etapa en la que muchas enfermedades relacionadas con el estilo de vida como la diabetes, la hipertensión, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares tienden a empeorar, porque el cuerpo es propenso a la deshidratación, los trastornos metabólicos y soporta una mayor presión de la temperatura ambiente.
El calor puede afectar el azúcar en sangre
El Dr. Tushar Tayal dijo que las altas temperaturas pueden cambiar el proceso de circulación sanguínea, lo que afecta la velocidad de absorción de insulina en personas con diabetes. Esto dificulta el control del azúcar en sangre en los días calurosos.
Además, la insulina también puede reducir la eficacia si no se almacena correctamente en un ambiente de alta temperatura. Además, el clima bochornoso también hace que el cuerpo aumente la secreción de cortisol, una hormona relacionada con el estrés que puede provocar un aumento del azúcar en sangre.
Incluso en personas que no tienen diabetes, el estrés prolongado causado por el calor puede aumentar el riesgo de resistencia a la insulina si ocurre durante un largo período de tiempo.
La deshidratación aumenta la presión sobre el corazón y los riñones.
En verano, el cuerpo tiene que trabajar más para regular la temperatura. Cuando hace calor, se transfiere más sangre a la superficie de la piel para enfriar el cuerpo, lo que obliga al corazón a bombear sangre continuamente con mayor intensidad.
Esto puede ejercer una gran presión sobre las personas con enfermedades cardiovasculares o presión arterial alta. Las personas con enfermedades subyacentes pero no detectadas también pueden enfrentar un mayor riesgo para la salud en climas cálidos.
La deshidratación también es un problema común en verano. Cuando el cuerpo suda mucho pero no se repone suficiente agua, la sangre puede volverse más concentrada, lo que dificulta la circulación y la regulación de la presión arterial.
Según los médicos, esta condición también hace que los riñones tengan que trabajar más para retener agua y filtrar la sangre. Esta es también la razón por la que el número de casos de cálculos renales, infecciones del tracto urinario y daño renal suele aumentar en los meses calurosos.
El estilo de vida cambia en verano
Las altas temperaturas en verano pueden afectar los hábitos de vida diarios. El clima bochornoso hace que muchas personas duden en moverse, limiten salir y, por lo tanto, reduzcan la actividad física.
Además, el sueño también se ve fácilmente afectado. Muchas personas tienen dificultades para dormir profundamente o se despiertan con frecuencia debido al calor. La falta de sueño prolongada puede aumentar los antojos, afectar el control del azúcar en sangre y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Los médicos recomiendan que la gente beba suficiente agua, mantenga una dieta razonable, haga ejercicio adecuado y duerma lo suficiente en verano para proteger su salud.