
Un estudio realizado por la Universidad de Transporte de Shanghai (China) muestra que, en un entorno ruidoso, cerrar los ojos puede reducir la capacidad de reconocimiento de sonido.
En el experimento, los participantes tuvieron que distinguir sonidos como el sonido del agua, el sonido de los tambores o el sonido de los trenes entre un fondo de sonido de 70 decibelios. Los resultados mostraron que al cerrar los ojos, necesitaban un sonido más fuerte para poder escuchar claramente.
Por el contrario, al abrir los ojos y especialmente al mirar imágenes o vídeos relacionados con el sonido, la capacidad auditiva mejora significativamente.
Según Yu Huang, ingeniero mecánico e investigador de la Universidad de Transporte de Shanghai, cerrar los ojos hace que el filtro de sonido del cerebro sea más fuerte, perdiendo involuntariamente incluso la señal que se necesita escuchar.
Mientras tanto, la información visual ayuda al cerebro a "anclarse" en el entorno, aumentando así la capacidad de reconocer los sonidos objetivo.
Este hallazgo muestra que el hábito de cerrar los ojos al intentar escuchar atentamente, que muchas personas creen que ayuda a concentrarse más, en realidad puede ser contraproducente en entornos ruidosos.