Sentarse a trabajar durante muchas horas seguidas se ha convertido en un hábito común en la vida moderna. Sin embargo, sentarse quieto durante más de cuatro horas sin moverse puede aumentar el riesgo de formación de coágulos de sangre en las venas, una complicación grave pero a menudo subestimada.
Según el Dr. Vinay Nyapathi, especialista en diagnóstico por imagen en Apollo Spectra (Bangalore, India), cuando se sienta durante mucho tiempo, los músculos de las pantorrillas pierden actividad, lo que ralentiza el flujo sanguíneo al corazón. La sangre puede estancarse en las venas profundas de las piernas, lo que aumenta el riesgo de formación de coágulos de sangre.
Esta afección se llama trombosis venosa profunda (DVT), que suele ocurrir en las extremidades inferiores. Más peligroso aún, si una parte del coágulo de sangre se separa y se mueve con el flujo sanguíneo hacia los pulmones, puede causar embolia pulmonar (PE). Cuando la DVT y el PE ocurren simultáneamente, esta afección se llama trombosis venosa (VTE), una emergencia médica que puede ser potencialmente mortal si no se trata a tiempo.
El riesgo aumenta significativamente cuando una persona se sienta inmóvil durante cuatro horas o más. Esto es común en oficinistas, personas que trabajan frente a ordenadores, conductores de larga distancia o pasajeros en vuelos de más de seis a ocho horas. El espacio reducido, la falta de movimiento, la deshidratación y el ambiente de baja presión en el avión hacen que el riesgo sea aún mayor.
Sin embargo, no todos tienen el mismo nivel de riesgo. Las personas mayores de 60 años, con sobrepeso, mujeres embarazadas, fumadores, usuarios de píldoras anticonceptivas, personas con diabetes, presión arterial alta, colesterol alto o cáncer tienen un mayor riesgo. Las personas que acaban de ser operadas, lesionadas o tienen antecedentes familiares de trastornos de la coagulación sanguínea también deben tener especial precaución.
Los signos de DVT incluyen hinchazón en un lado de la pierna, dolor o tensión en las pantorrillas, piel más cálida y roja de lo normal. Mientras tanto, la embolia pulmonar puede causar dificultad para respirar repentina, dolor en el pecho al inhalar profundamente, latidos cardíacos rápidos, mareos o incluso tos con sangre. Cuando aparezcan estos síntomas, el paciente debe acudir al médico de inmediato.
El diagnóstico generalmente se basa en una ecografía vascular en la pierna para detectar DVT, o una tomografía computarizada de pulmón cuando se sospecha PE. Actualmente, muchos casos se pueden tratar con anticoagulantes orales sin necesidad de hospitalización prolongada como antes.
Según los expertos, la prevención sigue siendo la medida más importante. Levántate y camina o estira las piernas durante unos minutos cada dos o tres horas de sentado continuo. Beber suficiente agua, limitar el alcohol, evitar sentarse cruzados de piernas durante demasiado tiempo y considerar usar calcetines de presión al viajar largas distancias puede ayudar a mantener una mejor circulación sanguínea.
La Dra. Vinay Nyapathi dijo que una comprensión correcta de los riesgos y el cambio de pequeños hábitos diarios pueden ayudar a reducir significativamente la posibilidad de formación de coágulos de sangre peligrosos.