Comer suficiente fibra puede ayudar a dormir mejor. La fibra es un tipo de carbohidrato que no se digiere y no se metaboliza a azúcar. Las personas que comen mucha fibra tienen un sueño profundo y largo. Esta es una etapa importante del sueño que ayuda al cuerpo a recuperarse y no está relacionada con los sueños.
Las frutas y verduras, una rica fuente de fibra, se consideran opciones ideales para mejorar la calidad del sueño. Por ejemplo, una taza de frambuesas contiene unos 8 gramos de fibra, una manzana mediana proporciona 4,5 gramos. Las verduras más ricas en fibra incluyen guisantes, brócoli, hojas de rábano y coles de Bruselas.
Según las recomendaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, las mujeres deben consumir alrededor de 25 gramos de fibra al día, los hombres alrededor de 38 gramos. Sin embargo, la realidad muestra que los adultos en los Estados Unidos solo consumen un promedio de alrededor de 16 gramos de fibra al día, mucho menos que el nivel necesario.
Además de la fibra, el magnesio también juega un papel importante en el sueño. Este mineral ayuda a activar las señales en el cerebro, relaja el cuerpo y apoya la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. El magnesio es abundante en verduras de hoja verde, cereales integrales, nueces y carbohidratos complejos.
No es difícil darse cuenta de que las frutas y verduras no solo son ricas en fibra, sino también una fuente natural de magnesio, lo que contribuye a un sueño más profundo y de mayor calidad.