El virus se queda dormido esperando el momento oportuno cuando la inmunidad se debilita
El herpes zóster se está convirtiendo en una preocupación de salud mundial en el contexto del rápido envejecimiento de la población y el aumento de la tasa de enfermedades crónicas. Muchos estudios demuestran que la mayoría de las personas mayores de 60 años viven con al menos una enfermedad no transmisible como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer o las enfermedades pulmonares crónicas. Estas afecciones debilitan el sistema inmunológico, creando condiciones para que el virus del herpes zóster se reactive.
El herpes zóster es causado por el virus del herpes zóster, que también es un agente causante de la varicela. Después de que una persona se recupera de la varicela, el virus no desaparece sino que persiste silenciosamente en los ganglios nerviosos. Cuando el sistema inmunológico se debilita debido a la edad, la inflamación crónica, el estrés metabólico o el uso de inmunosupresores como los corticosteroides, el virus puede reactivarse y causar una erupción dolorosa característica.
El Dr. Arindam Pande, cardiólogo, señaló que las personas con enfermedades crónicas a menudo tienen reacciones inflamatorias prolongadas y trastornos inmunológicos, lo que dificulta que el cuerpo controle los agentes infecciosos potenciales. Esto explica por qué el riesgo de herpes zóster y complicaciones es significativamente mayor en este grupo de pacientes.
El profesor Paul Auwaerter, experto en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, EE. UU., dijo: "Cuanto mayor sea la edad, mayor será el riesgo de herpes zóster. En las personas con enfermedades subyacentes, la gravedad y las complicaciones suelen ser más graves que en las personas sanas".
No solo erupción, riesgo de complicaciones cardiovasculares
El herpes zóster no es simplemente una enfermedad de la piel. Una de las complicaciones más aterradoras es el dolor nervioso posterior al herpes zóster, un dolor que dura meses o años después de que la lesión cutánea ha sanado. Este dolor crónico puede afectar gravemente el sueño, la movilidad y la salud mental, especialmente en los ancianos.
En particular, hay cada vez más evidencia que muestra una relación bidireccional entre el herpes zóster y las enfermedades crónicas. El herpes zóster puede empeorar las afecciones cardiovasculares existentes. Estudios publicados en la Revista de la Asociación Americana del Corazón registran un mayor riesgo de accidente cerebrovascular y eventos cardiovasculares después de contraer el herpes zóster. Se cree que el mecanismo se debe a una fuerte respuesta inflamatoria que desestabiliza las placas ateroscleróticas en los vasos sanguíneos, promoviendo la formación de coágulos de sangre.
Actualmente no existe un método para tratar completamente el herpes zoster después de que se haya reactivado. Sin embargo, se ha demostrado que la vacuna contra el herpes zóster ayuda a reducir significativamente el riesgo de enfermedad y complicaciones. Los expertos recomiendan que las personas de 50 años o más, especialmente aquellas con enfermedades crónicas, tomen la iniciativa de hablar con sus médicos sobre medidas preventivas para reducir la carga de la enfermedad y proteger la calidad de vida en la vejez.