Según el Dr. Arpit Srivastava (Especialista en Consultoría - Nefrología, Hospital Regency, Gorakhpur), la dieta juega un papel clave en la reducción del riesgo de cálculos renales. La clave está en las frutas ricas en agua, potasio y citrato natural.
Frutas beneficiosas
Los estudios médicos afirman que el citrato es un compuesto que actúa como un escudo, impidiendo que el calcio se conecte con el oxalato para formar cálculos.
Familia de naranjas y mandarinas (naranja, limón, pomelo): Contienen un alto contenido de citrato, que ayuda a aumentar el pH de la orina, inhibiendo la cristalización de los cálculos.
Sandía y otros tipos de melones: Contienen una enorme cantidad de agua, lo que ayuda a diluir la orina, lo que dificulta la acumulación de minerales.
Manzanas y peras: Una opción extremadamente segura porque contiene muy poco oxalato pero es rica en fibra soluble, que favorece la digestión y el equilibrio mineral.
Rico en resveratrol, antioxidante, que ayuda a reducir la acidez de la orina y tiene el efecto de "lavar" las vías urinarias naturales.
Plátanos, papayas, granadas: Apoyan la hidratación y proporcionan potasio para ayudar a que la función renal funcione de manera estable.
Fruta que puede ser tóxica
No todas las frutas son buenas para las personas con enfermedad renal. En particular, el Dr. Srivastava enfatizó el peligro de la carambola. La carambola contiene caramboxina (una toxina nerviosa) y oxalato alto. Para las personas con función renal deteriorada, el cuerpo no puede excretar estas sustancias, lo que puede provocar convulsiones.
Además, los pacientes deben limitar o usar con moderación:
Higos, frambuesas (alto contenido de oxalato).
Jugo de frutas enlatado (mucho azúcar químico).
Plátano (se debe tener precaución si el paciente tiene enfermedad renal crónica - CKD debido al alto contenido de potasio).
La dieta es solo una parte del tratamiento. Los expertos recomiendan acudir inmediatamente a un centro médico si hay síntomas como dolor intenso en la espalda/riñas, sangrado urinario, náuseas o malaria. Al mismo tiempo, mantenga el hábito de beber suficiente agua y consulte a un médico especialista antes de cambiar su dieta, especialmente si está en un curso de tratamiento intensivo.