No solo ayuda a limpiar la cavidad bucal, sino que enjuagarse la boca con agua salada adecuadamente también contribuye a que los dientes estén más brillantes y a limitar el mal aliento.
Según la American Dental Association, el agua salada tiene la capacidad de crear un ambiente ligeramente alcalino en la cavidad bucal, lo que ayuda a limitar el crecimiento de bacterias, la principal causa de caries, gingivitis y mal aliento. Cuando las bacterias están controladas, la placa también disminuye, lo que ayuda a que la superficie del diente esté más limpia y brillante con el tiempo.
El Dr. Edmond Hewlett, experto de la Facultad de Odontología de UCLA, dijo: "Enjuagarse la boca con agua salada no blanquea los dientes tan de inmediato como los productos blanqueadores, pero ayuda a reducir las bacterias y mantener los dientes limpios, mejorando así el brillo natural de los dientes". También enfatizó que un ambiente limpio ayuda a prevenir la formación de nueva placa, un factor que hace que los dientes se vuelvan opacos.
Además, el agua salada también tiene el efecto de calmar el tejido de las encías, apoyar la recuperación de pequeños daños en la boca y reducir la inflamación, un factor que puede causar olores desagradables.
Para lograr la eficacia, los expertos recomiendan mezclar aproximadamente media cucharadita de sal con un vaso de agua tibia, hacer gárgaras durante 20-30 segundos y luego escupir. Se puede hacer 1-2 veces al día, preferiblemente después de cepillarse los dientes. Sin embargo, el agua salada es solo una medida de apoyo, no reemplaza la higiene bucal completa y los chequeos dentales periódicos.
Un hábito simple como enjuagarse la boca con agua salada, si se mantiene regular y correctamente, puede contribuir a mantener una sonrisa brillante y saludable y una respiración segura todos los días.