Come muchas frutas, verduras y cereales integrales.
Una dieta saludable con alimentos ricos en fibra y nutrientes tiene un impacto positivo en la esperanza de vida. Agregar una porción de verduras al almuerzo y la cena es un cambio simple pero eficaz.
También puedes reemplazar los cereales refinados con cereales integrales como arroz integral, fideos de trigo integral o avena para mejorar la calidad de las comidas diarias.
Complementar con frutos secos y grasas saludables
La dieta mediterránea junto con muchas otras dietas saludables recomiendan el uso de grasas insaturadas de aceite de oliva, nueces y aguacates. Un puñado de almendras o nueces no solo es un refrigerio conveniente, sino que también contribuye a apoyar la salud cardiovascular.
Reduce las bebidas azucaradas
Reemplazar el agua dulce o el café con mucha azúcar con agua filtrada, agua mineral o té sin azúcar es un pequeño cambio, pero tiene un impacto positivo a largo plazo en la salud general.
Priorizar la fibra
La fibra es el componente que muestra la conexión más fuerte con la reducción del riesgo de muerte. Las fuentes ricas en fibra se pueden encontrar fácilmente en frijoles, lentejas, bayas, brócoli, cereales integrales o semillas de chía.
No es necesario ser demasiado perfeccionista.
Pequeñas mejoras en la calidad de las comidas también aportan beneficios significativos. Cocinar otra comida en casa cada semana o elegir fruta en lugar de bocadillos preparados son cambios sencillos, pero si se mantienen regularmente, crearán diferencias acumuladas con el tiempo.