Algunos factores de riesgo de demencia como la edad, los antecedentes familiares y la herencia no pueden cambiar. Sin embargo, ajustar el estilo de vida puede ayudar a reducir significativamente el riesgo de enfermedad.
Aumentar la actividad física, limitar el tiempo de estar sentado
Hacer más ejercicio no significa tener que hacer ejercicio de alta intensidad en el gimnasio. Caminar solo 15 - 30 minutos, 1 - 2 veces por semana, también puede ayudar a reducir el riesgo de demencia en comparación con las personas que no hacen ejercicio.
Además de caminar, actividades sencillas como hacer las tareas del hogar, aspirar, barrer la casa o subir las escaleras en lugar del ascensor también se consideran formas de ejercicio beneficiosas para la salud.
Mejorar la actividad estimulante del cerebro
Los juegos de entrenamiento cerebral como crucigramas y búsqueda de palabras pueden ayudar a reducir el riesgo de demencia. Los juegos de ajedrez también ayudan a mejorar la interacción social, contribuyendo a mejorar la capacidad cognitiva.
La comunicación y la interacción con otros también se consideran actividades que estimulan el cerebro de manera efectiva, de manera similar al ejercicio.
Evite fumar y limite el alcohol.
Fumar es un factor de riesgo que daña los vasos sanguíneos, lo que reduce el suministro de oxígeno al cerebro, lo que aumenta el riesgo de demencia. Mientras tanto, consumir demasiado alcohol puede deteriorar la función cognitiva y causar efectos negativos en el sistema nervioso.
Exámenes médicos periódicos
La salud cerebral está estrechamente relacionada con la salud física. Enfermedades como la hipertensión, la diabetes o el colesterol alto pueden aumentar el riesgo de demencia. Por lo tanto, los chequeos médicos periódicos y el control de estas enfermedades son necesarios.
Mantén una dieta saludable para el cerebro
La dieta MIND, una combinación de la dieta mediterránea y la dieta DASH, está diseñada para apoyar la salud cerebral. Esta dieta fomenta el consumo de muchas frutas, verduras, cereales integrales, nueces y alimentos ricos en omega-3 como el salmón y la caballa.