Beber correctamente para optimizar los beneficios
Para muchas personas, el nuevo día comienza con una taza de café. No solo ayuda a mantenerse despierto, sino que también se dice que el café es beneficioso para el metabolismo del azúcar en sangre. Un estudio a gran escala publicado en 2013 mostró que las personas que aumentan más de una taza de café al día durante cuatro años pueden reducir el riesgo de diabetes tipo 2 en un 11%. Por el contrario, el grupo que reduce la ingesta aumenta el riesgo de enfermedad en un 17%.
Según la nutricionista Avni Kaul, el café contiene muchos compuestos bioactivos como los polifenoles, antioxidantes que ayudan a reducir el estrés oxidativo y la inflamación crónica, dos factores estrechamente relacionados con la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Además, el café también proporciona una pequeña cantidad de magnesio y cromo, que apoyan el metabolismo de la glucosa. Sin embargo, enfatizó que el café no puede reemplazar una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable.
Compartiendo el mismo punto de vista, el profesor Frank Hu, experto en epidemiología nutricional de la Escuela de Salud Pública de Harvard de la Universidad de Harvard, EE. UU., cree que la evidencia actual apoya la relación entre el consumo moderado de café y un menor riesgo de diabetes tipo 2. Sin embargo, señala que los beneficios solo son evidentes cuando el café se bebe puro, sin azúcar, jarabe o crema grasa.
El momento y el tipo de café que marcan la diferencia
El café negro generalmente no causa un aumento repentino del azúcar en sangre de inmediato. Sin embargo, la cafeína puede reducir temporalmente la sensibilidad a la insulina, lo que hace que el cuerpo use la glucosa de manera menos efectiva, especialmente en personas que ya tienen la enfermedad. A cambio, el ácido clorogénico del café puede apoyar el metabolismo de la glucosa y neutralizar en cierta medida los efectos de la cafeína.
Un estudio publicado en la Revista Médica de Colombia muestra que beber cafeína antes de hacer ejercicio puede limitar el aumento de azúcar en sangre durante el ejercicio. Esto sugiere que una taza de café negro antes del ejercicio puede ayudar a controlar mejor el azúcar en sangre.
Para las personas preocupadas por los efectos de la cafeína en la presión arterial o la sensibilidad a la insulina, el café sin cafeína es una opción que vale la pena considerar. Este tipo aún conserva los antioxidantes beneficiosos y reduce el riesgo de estimulación cardiovascular.
Los expertos coinciden en que el café puede contribuir a reducir el riesgo de diabetes tipo 2, pero la clave está en la forma de beber, puro, moderado y adecuado para la condición física de cada persona.