El 24 de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, confirmó que el grupo MOL (Hungría) adquirirá una participación mayoritaria en la empresa petrolera serbia NIS de manos de Gazprom (Rusia). Esto se considera un paso clave para unificar el mercado petrolero de 3 países sin fronteras marítimas. El objetivo principal es poner fin a la situación de "extorsión política" por parte de Kiev mediante el control de los oleoductos que atraviesan territorio ucraniano.
El gobierno húngaro se comprometió a brindar el máximo apoyo para que el grupo MOL complete el acuerdo, sentando las bases para un sistema de suministro independiente en Europa Central. Junto con eso, Hungría y Serbia acordaron acelerar el proyecto del oleoducto que conecta directamente los dos países. Esta nueva ruta de transporte permite a Serbia recibir petróleo ruso a través del territorio húngaro en lugar de depender de la infraestructura a través de Ucrania.

De hecho, los propietarios rusos se vieron obligados a desinvertir en NIS debido a las sanciones de Estados Unidos dirigidas a Gazprom Neft. Actualmente, las partes han llegado a un acuerdo de compraventa y están esperando la aprobación de Estados Unidos. La adquisición de este activo por parte de Hungría es evaluada por expertos como una solución armoniosa, que ayuda a mantener el suministro para la región sin violar las regulaciones de embargo internacionales.
Durante su viaje de trabajo a Estados Unidos, Szijjarto informó directamente a los funcionarios de energía de Washington sobre la situación de Ucrania bloqueando el flujo de petróleo a través del gasoducto Druzhba. Hungría criticó esto como una acción de intervención brutal en la seguridad energética de los países vecinos, y espera que Estados Unidos tenga una visión objetiva de los esfuerzos para proteger los derechos legítimos de los países de Europa Central.
La formación de una alianza entre Hungría, Serbia y Eslovaquia marca una nueva etapa en la cooperación subregional. En un contexto en el que la infraestructura energética se utiliza como arma política, la conexión de redes y la unificación de los derechos de propiedad de las empresas de petróleo y gas se convierten en una estrategia de supervivencia. El resultado de estos esfuerzos determinará la capacidad de autonomía del grupo de 3 países ante las fluctuaciones del conflicto.