El 5 de abril (hora local), las autoridades de Kuwait informaron de un ataque a gran escala contra varios objetivos estratégicos. Dos centrales eléctricas y desalinizadores del país fueron alcanzadas por fuego de UAV iraníes, causando graves daños materiales y obligando a dos generadores a detenerse por completo.
El Ministerio de Defensa de Kuwait afirmó: "Las fuerzas de defensa aérea están respondiendo activamente a las amenazas de misiles y vehículos aéreos no tripulados enemigos". Las fuertes explosiones oídas en la capital son el resultado de intercepciones de sistemas de defensa.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Finanzas de Kuwait dijo que un dron iraní impactó en un complejo de ministerios y ramas gubernamentales en la ciudad de Kuwait en la noche del 4 de abril. El ataque causó graves daños a los edificios públicos, pero afortunadamente no hubo víctimas.
Inmediatamente después del incidente, los equipos de rescate de emergencia estuvieron presentes para manejar la escena de acuerdo con estrictos procedimientos de seguridad. Para garantizar la seguridad, a todos los empleados públicos se les pidió que trabajaran a distancia el 5 de abril. Se espera que las actividades directas solo reanuden el 6 de abril bajo una estrecha supervisión.
Esta escalada muestra que los objetivos civiles y administrativos en Kuwait se están convirtiendo en el foco de las represalias de Irán contra los aliados de Estados Unidos en la región. Apuntar a las instalaciones de petróleo y gas y a los ministerios y sectores gubernamentales en la capital no solo causa pérdidas económicas, sino que también tiene como objetivo crear una fuerte presión psicológica y política.
Ante la compleja situación, el Gobierno de Kuwait ha ordenado el mayor refuerzo de la seguridad en las infraestructuras clave. Al mismo tiempo, el país está coordinando activamente con socios internacionales para fortalecer la defensa aérea y la vigilancia fronteriza.
Los países vecinos de la región del Golfo también se enfrentan a la presión de proteger a sus países de los ataques imprevistos, ya que los objetivos civiles se están volviendo cada vez más vulnerables en el torbellino de violencia.