Funcionarios y líderes del sector energético de la región creen que la construcción de nuevos oleoductos podría ser la única opción para minimizar el riesgo de interrupción del suministro a través del Estrecho de Ormuz. Sin embargo, estos son proyectos costosos, políticamente complejos y pueden tardar muchos años en completarse.
La realidad actual destaca aún más el papel del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita. Construido en la década de 1980 tras la preocupación por la "guerra de petroleros" en la guerra Irán-Irak, este oleoducto de unos 1.200 km de longitud transporta actualmente hasta 7 millones de barriles de petróleo al día desde el Golfo hasta el Mar Rojo, evitando por completo el Estrecho de Ormuz.
Mirando hacia atrás, fue un movimiento de genio", comentó un alto líder energético de la región. El director general del grupo petrolero Saudi Aramco, Amin Nasser, también afirmó que este gasoducto es el "principal eje de transporte" en el contexto actual.
Ante el creciente riesgo, Riad está considerando ampliar la capacidad de la ruta Este-Oeste o construir nuevas tuberías para transportar más de su producción total de más de 10 millones de barriles por día sin pasar por aguas sensibles.
No solo Arabia Saudita, muchos países del Golfo también están recalculando planes que se habían estancado anteriormente debido a los altos costos y los obstáculos técnicos. Según los expertos, la mentalidad en la región está cambiando claramente de ideas "en papel" a opciones de implementación práctica.
Una de las direcciones mencionadas es construir una red de tuberías multinacional en lugar de solo una línea separada. Sin embargo, este es también el escenario más difícil debido a la necesidad de una amplia coordinación política entre los países.
A más largo plazo, estos oleoductos podrían convertirse en parte de un gran corredor comercial que conecta la India a través del Medio Oriente con Europa. Sin embargo, opciones como extender el oleoducto al puerto israelí de Haifa todavía enfrentan muchas sensibilidades políticas.
Algunos expertos creen que los oleoductos hacia el Mediterráneo, a través de Israel o Egipto, se construirán tarde o temprano, para ayudar a los países a controlar mejor su destino energético sin depender de los cuellos de botella.
Sin embargo, las barreras siguen siendo muy grandes. El costo de recrear una ruta similar Este-Oeste actualmente puede ascender a al menos 5 mil millones de dólares, mientras que los proyectos transnacionales pueden aumentar de precio a 15-20 mil millones de dólares. Sin mencionar los riesgos de seguridad como bombas y minas sin explotar, las actividades de grupos armados o el terreno duro también hacen que el problema sea complicado.
Incluso las rutas hacia Omán no son completamente seguras, ya que puertos como Salalah han tenido que cerrar temporalmente recientemente debido a ataques con vehículos aéreos no tripulados.
A corto plazo, una solución más factible podría ser ampliar las rutas existentes, como el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita o el oleoducto de Abu Dhabi a Fujairah. Al mismo tiempo, también se está considerando el desarrollo de más puertos de exportación en el Mar Rojo, incluido el proyecto en la futura ciudad de Neom.