Según información del periódico The New York Times, los líderes europeos organizaron una cena de trabajo en Bruselas (Bélgica) para elaborar un plan para responder a los cambios en la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump. Este movimiento refleja el ajuste estratégico del viejo continente ante el contexto de las fluctuantes relaciones transatlánticas.
La fuente dijo que este plan se basa en la opinión de que las medidas económicas y los puntos de vista políticos de Trump están ejerciendo una gran presión sobre Europa. Sin embargo, en lugar de reaccionar con dureza, los líderes de la UE acordaron elegir un enfoque tranquilo ante las declaraciones de Washington.
A pesar de la política de mantener una actitud moderada, el plan todavía incluye opciones de contingencia duras. Europa está dispuesta a activar medidas arancelarias de represalia si Estados Unidos impone nuevas barreras comerciales. Esto se considera una herramienta de defensa económica para proteger los intereses del bloque ante el riesgo de una guerra comercial bilateral.
El punto más notable en esta discusión es que Europa está revisando seriamente el nivel de dependencia de Estados Unidos. Los líderes de la UE temen que Washington se esté convirtiendo gradualmente en un socio más impredecible que antes.
Por lo tanto, el objetivo a largo plazo es minimizar la dependencia tanto de la seguridad como de la economía de Estados Unidos. Esto significa que Europa tendrá que esforzarse por construir una capacidad de defensa autosuficiente más fuerte, en lugar de depender completamente del patrocinio de seguridad de Estados Unidos como en las últimas décadas. El concepto de "autonomía estratégica" está pasando gradualmente de la teoría a los pasos preparatorios prácticos.
El periódico estadounidense considera que este plan es un punto de inflexión en el pensamiento político. Por primera vez, los líderes europeos muestran un alto consenso sobre la necesidad de tener una posición más independiente frente a Estados Unidos.
Sin embargo, los expertos también señalan que este documento todavía se encuentra en el nivel de orientación estratégica y es bastante abstracto. Realizar el objetivo de separarse o reducir la dependencia de Estados Unidos es un problema extremadamente difícil. Requiere que Europa acepte enormes costos de defensa y resuelva los desacuerdos internos, manteniendo al mismo tiempo relaciones diplomáticas hábiles con la administración del presidente Trump.