El 25 de abril (hora local), al menos 13 personas murieron y 17 resultaron heridas en un ataque con explosivos en el oeste de Colombia, según fuentes policiales. El incidente ocurrió en la autopista Panamericana, en el área de El Tunel en la ciudad de Cajibio, a unos 35 km de la ciudad de Popayan, capital de la provincia de Cauca.
Funcionarios colombianos creen que el ataque está relacionado con grupos armados separatistas de las fuerzas guerrilleras FARC, organizaciones que rechazaron el acuerdo de paz de 2016. La situación de seguridad en la provincia de Cauca se describe como empeorando con muchos actos de violencia al mismo tiempo.
El gobernador de Cauca, Octavio Guzmán, dijo que este es uno de los muchos incidentes graves ocurridos en el día, y advirtió sobre la escalada de actos que calificó de terrorismo. Pidió al gobierno que implemente medidas enérgicas, continuas y efectivas para responder a la crisis del orden público local.
Desde el ámbito político, Paloma Valencia, candidata presidencial del opositor Partido Centro Democrático y de Cauca, criticó el ataque como un acto terrorista llevado a cabo por grupos separatistas FARC. Dijo que el gobierno del presidente Gustavo Petro no debería seguir reduciendo el nivel de violencia, y pidió un mayor apoyo a las fuerzas armadas y a la policía.
El presidente Gustavo Petro, que fue ex rebelde, está aplicando una política de "paz integral" a través de negociaciones y acuerdos de alto el fuego interrumpidos con grupos armados. Sin embargo, los nuevos acontecimientos muestran un gran desafío para los esfuerzos de estabilización de la seguridad en las zonas de conflicto persistente.